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Costa del Golfo Dulce con selva que baja hasta el agua, en Golfito
Experiencias

EXPERIENCIAS · COSTA PACÍFICO SUR

El fiordo escondido de Costa Rica

En el Pacífico Sur, el Golfo Dulce guarda uno de los ecosistemas marinos más raros del planeta. Aquí la selva baja hasta el agua y las ballenas vienen a tener a sus crías.

Golfo Dulce / Península de Osa / Golfito

En el mundo hay solo cuatro fiordos tropicales. Uno está en la bahía de Cariaco, en Venezuela. Otro es la bahía Darwin, en Galápagos, y otro la bahía de Kaoe, en Indonesia. El cuarto está en Costa Rica, entre la Península de Osa y el continente: el Golfo Dulce.

Lo formaron las fuerzas de las placas tectónicas. Tiene unos 50 kilómetros de largo y en su parte interior llega a unos 200 metros de profundidad. Por su forma, el agua es tranquila y cálida, casi como la de un lago. Eso lo convierte en un refugio para muchas especies. La lluvia que cae sobre la selva de Osa y de Piedras Blancas llega al mar por ríos y manglares, y alimenta una cadena de vida que se ve pocas veces en otro lugar.

UNA SALA DE PARTOS EN EL OCÉANO

Las ballenas jorobadas vienen al Golfo Dulce desde los dos hemisferios. Llegan desde la Antártida y desde el Pacífico Norte para dar a luz y amamantar a sus crías. Los delfines nariz de botella y los delfines manchados viven aquí todo el año. También se han visto tiburones ballena y tiburones martillo.

Por eso el Golfo Dulce fue declarado Sitio Patrimonio de Ballenas por la World Cetacean Alliance. Es el primero en Latinoamérica y el octavo en el mundo. La UICN también lo reconoce como Área Importante para Mamíferos Marinos.

En tierra hay otra historia de recuperación. Se han reintroducido más de 300 lapas rojas en la zona, y en conteos recientes se registraron más de 350. Hoy es común verlas cruzar el cielo de Puerto Jiménez al atardecer.

CÓMO VIVIRLO: NUESTRAS SUGERENCIAS

  1. Salí a ver ballenas y delfines con un operador responsable, que respete las distancias de observación. Aquí no se trata de perseguirlas, sino de esperarlas.

  2. Recorré los manglares en kayak al amanecer, cuando el golfo está quieto y las aves salen a comer.

  3. Buscá la bioluminiscencia en una noche sin luna. En algunas zonas del golfo, el agua brilla con cada remada.

  4. Entrá a Corcovado con guía. Es la puerta a uno de los bosques con más biodiversidad del mundo.

  5. Probá la cocina local: pescado del día, cacao de la zona y fruta recién cortada.

DÓNDE QUEDARSE

Botánika Osa Peninsula (Curio Collection by Hilton), en Puerto Jiménez. El hotel está en unas 8,5 hectáreas de bosque, entre el Parque Nacional Corcovado y el Golfo Dulce. Tiene su propio Centro de Ciencia y Naturaleza, donde trabajan investigadores universitarios, y participa en proyectos de conservación de tortugas marinas. Su restaurante, Tierra a la Mesa, cocina con productos de la región. Es una buena opción para explorar Osa con comodidad.

Amaka Ocean Living Lodge (en la bahía de Golfito). Está al otro lado del golfo, frente al agua y al borde del bosque tropical. Tiene marina propia y ofrece pesca responsable, paddleboard, paseos en bote y jacuzzis con vista al mar. Es ideal para quienes quieren vivir el golfo desde el agua.

Viví más. Viajá Extra.

Este viaje se vive con todos los sentidos: la sal del mar, el canto de las lapas, el agua tibia y el silencio de la selva. Diseñamos la ruta a tu medida y estamos a tu lado de principio a fin. Escribinos y empezá a planear tu viaje al Golfo Dulce.

Fuentes: Expreso (EFE); World Animal Protection; World Cetacean Alliance; Stories From Hilton; Amaka Ocean Living Lodge.

Aguas tranquilas del Golfo Dulce frente a Golfito

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