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Opinión

El PIG

Óscar Fernández Venegas

Ya va quedando claro el concepto de cambio que tiene el partido en el poder desde hace cinco años. Es un compromiso aberrante e implacable con la agenda de la comunidad LGBTI, y, que conste que no soy homofóbico, tengo absoluta conciencia del orden natural y reconozco, acepto y tolero alguna desviación. Dista mucho de la propuesta del partido original, la que abrazamos con vehemencia quienes fundamos y construimos aquella esperanza que aspiró al poder para enarbolar la bandera de la ética al lado del pabellón patrio y, no la de la diversidad en las instituciones del Estado. Quisimos una nueva forma de hacer política y del manejo de la cosa pública. Desde la génesis tuvimos un prontuario de lucha contra la corrupción y la impunidad, nuestros principios y valores, indefectiblemente, nos llevarían a la consecución de un sueño; un país más equitativo…un mundo mejor. Pero, ¡todo cambió! Nos animaba entonces aquella idea fuerza; “Somos el pueblo que decidió cambiar” y, así lo propusimos en las primeras tres contiendas electorales, sin embargo, la minoría que maneja hoy ese partido, o lo que queda de él, pudo acceder al poder y con ello prostituyeron el concepto del cambio.

Impresiona la estrategia de esta comunidad para permear las esferas de poder en estos países subdesarrollados. Son muchos billones de dólares que se invierten, desde organismos internacionales y empresas privadas interesados para promover, en todo el mundo, el aborto, la ingeniería genética, la eutanasia; propagar el virus de la ideología de género que quiere impregnar todo, especialmente los centros docentes; para fomentar y difundir un laicismo beligerante que intenta hacer desaparecer todo signo cristiano de la vida pública; para financiar partidos políticos y elecciones… Así surgieron feroces campañas en pro del aborto, del matrimonio entre personas del mismo sexo y, peor aún, del adoctrinamiento de nuestros niños y adolescentes educándolos para inducirlos a prácticas sexuales diversas. Ya hemos visto, recién, aquí, autoridades de Gobierno haciendo lobby ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para obtener en tiempo y forma la respuesta consultiva y, oportunamente, lanzarlo como un factor decisivo en el resultado de una elección.

Hay que tener debida cuenta de la táctica de los seudo líderes políticos, enquistados en puestos de poder, valga decir Ejecutivo y Legislativo. Son utilizados por esta corriente mundial para que funcionen como distractores de la opinión pública y, así se inventan, en la fracción, iniciativas absurdas sobre eutanasia, crímenes de odio, violación del secreto de confesión y, ya que disponen de tiempo, atacan a las Obras del Espíritu Santo, como si les complaciera que cincuenta y dos mil menores carecieran de comida, logrando con esto la atención del pueblo. Simultáneamente, a escondidas y en voz baja, el Ejecutivo avanza en otras desviaciones, con soberbia y displicencia, dilatando la norma técnica que regularía lo no regulable; el artículo 121 del Código Penal sobre el aborto terapéutico, además, en educación, los drones, los baños neutros y otras sandeces en consonancia con las guías sexuales. Paréntesis para aquellos de ustedes que tienen hijos en educación pública, en edades alrededor de los once años, por casualidad pude ver el libro de texto de ciencias para quinto grado de primaria y me sorprendió los temas que ya estudiaron, al menos los tres primeros: “Cambios en nuestro cuerpo”, “Inicio de la madurez sexual”, “Sexo, sexualidad y género”, atraviesan por todo lo que son genitales y los aparatos reproductores femeninos y masculinos, además que se refieren a sensaciones como orgasmos, eyaculación, menstruación… esto en niños y niñas de esa edad; me parece prematuro y de resorte exclusivo de los padres. La “perla” está en la página 33, cuando pretende hacer una descripción del término género: “El género corresponde a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad asigna a las personas según sean hombres o mujeres”; sin palabras, les invito a ver el libro. Si a esto se le suma el acuerdo con Cuba que inculca una doctrina nada conveniente. Me resisto a creer que estos diputados y miembros del gabinete ignoren la prioridad de Costa Rica, cual es la reactivación de la economía que nos lleve a paliar el desempleo, la pobreza y, con ello, la inseguridad ciudadana. Que los temas antes mencionados no ayudan en nada a lograrlo.

Finalmente, no nos dejemos intimidar por los que ostentan, transitoriamente, el poder. Sigamos en la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa y educativa; que para eso somos mayoría. Al partido de Gobierno ya que trastocó tanto, solo le resta cambiar de nombre a Partido Ideología de Género, es decir, el PIG.

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Miércoles 12 Junio, 2019

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