
Un documento presentado por las autoridades estadounidenses de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) detalla quiénes fueron los informantes que delataron a Gilbert Bell Fernández, alias ‘Macho Coca’.
El informe detalla cómo actuaron “C1” y “C2”, quienes evidenciaron el actuar de Bell.
A diferencia de los sujetos CC-1 a CC-4, quienes son señalados como co-conspiradores y miembros de la organización de tráfico de drogas (OTD), CS-1 y CS-2 actuaron como fuentes confidenciales bajo la dirección directa de la DEA. Su labor consistió en hacerse pasar por socios de una red internacional de narcotráfico con capacidad para distribuir toneladas de cocaína en los Estados Unidos.
La operación de inteligencia comenzó alrededor de marzo de 2022, cuando los miembros de la organización de Bell Fernández iniciaron conversaciones con CS-1 para coordinar el transporte de grandes cargamentos de droga hacia Nueva York.
Tras semanas de negociaciones, que fueron grabadas en audio por las autoridades, los subordinados de la banda presentaron a CS-1 directamente ante Bell Fernández, refiriéndose a él como el “padre” o líder máximo de la estructura. A partir de ese momento, CS-1 entabló una relación directa con “Macho Coca”, negociando por teléfono y en persona los términos de la exportación de toneladas de cocaína.
La labor de estos informantes permitió recolectar pruebas materiales y audiovisuales críticas para el caso: