Mujeres migrantes: reconstruir la vida lejos de su patria

Amenazas, exilio y nuevos comienzos

El 3 de febrero de 2014, la vida de Sahara Hang cambió por completo al tener que abandonar su país de origen, Honduras. Su permanencia era insostenible. Cuatro meses antes, sujetos desconocidos dispararon contra su casa e hirieron a uno de sus familiares.

De esa manera se materializaron las amenazas de grupos armados en su contra debido a su activismo y sus campañas en defensa de los derechos humanos en favor de mujeres y niñas.

“Me decían que me callara. Que las mujeres no tenemos ningún derecho”, relató.

Hang estudió periodismo y trabajaba con una organización internacional.  Tenía una vida que describe como “estable y bonita”.

Sahara Hang llegó a Costa Rica en 2014. Foto: Mauricio Aguilar.

“Cuando uno comienza a recibir amenazas, no quiere ver las señales. Creemos que somos superhéroes y eso no es así. Podemos llevarnos la vida de otras personas”, dijo Hang.

Sin embargo, debido a las amenazas, toda su familia tuvo que abandonar Honduras e incluso uno de sus familiares fue localizado en otro país por los grupos armados, quienes le quitaron la vida.

Al llegar a Costa Rica, junto con una hermana, lo más difícil fue empezar de nuevo, lejos de su familia, de sus redes, de su trabajo y de su tierra.

No obstante, poco a poco continuó haciendo activismo. Actualmente, forma parte de una organización que educa a solicitantes de refugio para que accedan a sus derechos en Costa Rica.

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Huye por temas políticos

Tres meses después de que estallaron las protestas de 2018 en Nicaragua, María René Mercado salió de su país para evitar ser capturada por apoyar a quienes se manifestaban contra el régimen nicaragüense. Ella y su familia brindaban apoyo y alimentos a los manifestantes.

En julio de ese mismo año, tomó a sus dos hijos menores de edad y cruzó la frontera hacia Costa Rica, justo cuando la represión se recrudecía.

Al comienzo consiguió empleo limpiando casas, pero poco a poco cursó estudios técnicos y, en 2020, el año de la pandemia, comenzó un emprendimiento de comida nicaragüense y costarricense.

María René Mercado lanzó su emprendimiento en 2020. Foto: Mauricio Aguilar.

El reto más grande para Mercado es la documentación. Cinco años después de haberlo solicitado, le otorgaron el refugio y, aunque en Nicaragua tenía el título de ingeniera en sistemas, no logró laborar en su profesión en Costa Rica.

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“Fue muy difícil porque tuve que empezar de cero. Como mujer, lo más difícil fue encajar en la parte laboral y es ahí donde mi emprendimiento cobró fuerza porque me encanta la cocina. Comenzamos en un servicio de catering”, dijo.

Aunque dejaron atrás su país, su familia y su vida anterior, Sahara Hang y María René Mercado continúan reconstruyendo su camino en Costa Rica. Como ellas, muchas mujeres migrantes enfrentan el desafío de empezar de nuevo lejos de su patria, con la esperanza de encontrar seguridad y nuevas oportunidades.