
Caminar por Los Diques, en Cartago, puede ser una experiencia riesgosa para quienes no habitan la zona. Hay cámaras de vigilancia, pero no para cuidar a los pobladores, sino para alertar a vendedores de drogas cuando existe presencia policial.
Sobre un montículo, una silla aparentemente inocente sirve para que “los campanas” avisen cuando hay operativos. Estos asentamientos están ubicados sobre un muro de contención, frente a coladas del Volcán Irazú e inundaciones.
Está habitado por alrededor de 2.500 familias, en su mayoría personas trabajadoras. Sin embargo, en las últimas décadas han surgido búnkeres que amenazan la seguridad de los pobladores. La mayoría prefiere no comentar sobre la inseguridad porque temen represalias.
“Siento que después de hablar no voy a estar con la misma tranquilidad”, aseguró “Miguel”, a quien llamaremos así para proteger su identidad.
Él afirma que diariamente sale en horas de la madrugada y regresa a su casa, en uno de estos asentamientos, pasando cerca de uno de los búnkeres, que es el principal problema de la zona, según Michael Araya, oficial de la Policía Municipal de Cartago.
Martha Wilson tiene alrededor de 30 años de vivir en uno de Los Diques. Regresa de su trabajo en San José a altas horas de la noche y, en una madrugada, su casa resultó impactada por balas durante un intercambio entre bandas.
“Todas las personas que vivimos aquí estamos porque lo necesitamos. No tenemos la posibilidad de tener una propiedad”, dijo Wilson. Ella aseguró que, si se ejecutara un plan para reubicar a los pobladores, accedería.
En lo que va del año, la provincia de Cartago enfrenta una ola de violencia. En ese lapso, el Organismo de Investigación Judicial contabiliza 15 homicidios, más del doble de los registrados en el mismo período del año pasado.
Edwin Obando Carazo tiene 44 años y 10 de vivir en Los Diques. Aunque residía en un rancho, hace pocos días la municipalidad lo derribó como parte de los operativos y, desde entonces, vive en un predio.
“Vivía adentro (del asentamiento), pero con esto de la Municipalidad me ha tocado venirme a refugiar a estas partes solas”, dijo.
Asegura que trabaja en construcción, jardinería o labores en el mercado y que, pese al desalojo, continúa trabajando.
En lo que va del año, la provincia de Cartago enfrenta una ola de violencia. En ese lapso, el Organismo de Investigación Judicial contabiliza 15 homicidios, más del doble de los registrados en el mismo período del año pasado.
Aunque Los Diques son terrenos administrados por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), algunas personas alquilan viviendas en condiciones precarias. El alcalde de Cartago, Mario Redondo, aseguró que es necesaria una mayor coordinación con las instituciones para atender la problemática.
Mientras tanto, mujeres, niños y adultos mayores continúan expuestos a la inseguridad y al riesgo de desastres.






