
Gilbert Bell Fernández, alias “Macho Coca”, reconoció ante personas que creía eran socios del narcotráfico, pero que en realidad colaboraban con la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), que había perdido varios kilos de cocaína debido a decomisos realizados por las autoridades en ocasiones anteriores.
La afirmación forma parte del expediente presentado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York como sustento de la solicitud de extradición contra el presunto líder de una organización internacional dedicada al tráfico de cocaína desde Costa Rica hacia Estados Unidos.
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De acuerdo con el resumen de las pruebas, durante una reunión realizada en Costa Rica en junio de 2022, Bell Fernández explicó a dos fuentes confidenciales de la DEA la logística que, según la acusación, utilizaba para movilizar droga desde Colombia hacia territorio costarricense y posteriormente enviarla a Estados Unidos.
En esa conversación, que fue grabada por las autoridades estadounidenses, Bell Fernández manifestó que evitaba utilizar puertos debido al incremento de los controles policiales. Como ejemplo, aseguró que anteriormente había sido decomisado un cargamento de aproximadamente 1.260 kilogramos de cocaína, del cual una parte, según dijo, le pertenecía.
Además, afirmó que poco tiempo después las autoridades incautaron otro cargamento de aproximadamente 600 kilogramos de cocaína que, de acuerdo con su relato, también era de su propiedad.