
La apreciación del colón con respecto al dólar ha separado a los costarricenses y varios sectores económicos en dos bandos: los que se benefician con un tipo de cambio bajo y los que ven afectada su economía.
Entre ellos, las finanzas del Estado, que tienen una sensibilidad alta a las fluctuaciones, con consecuencias variadas, según el economista de la firma Cefsa, Daniel Ortiz.
“El año pasado bajó del 60% con respecto al PIB y en 2025 ya va a por 57,4%. Sin embargo, si el tipo de cambio hubiese seguido el año pasado en ¢520, no bajamos de la línea para la regla fiscal”, explicó.
Las estadísticas presentadas muestran que un dólar superior a los ¢555, el cual no se observa desde el 11 de julio del 2023, hubiera colocado la relación entre la producción nacional y la deuda de Costa Rica en un 61,7%, a diciembre del 2024.
Para las mismas fechas, datos de Hacienda indican que la deuda externa, que se encuentra en dólares, representa casi un 26% del total, es decir, más de ¢9,1 billones. Incluso el mercado interno realizó préstamos al gobierno por más de ¢3,1 billones en la moneda extranjera.
“Hay una fragilidad en la deuda de Costa Rica por una mayor sensibilidad a los movimientos en el tipo cambio. El gobierno se endeuda en dólares. En los últimos tres años la deuda creció cerca de $4.700 millones”, agregó Ortiz.
El dólar es un arma de doble filo para la hacienda pública. Un aumento significa que la deuda va a crecer a un mayor ritmo; sin embargo, también la apreciación del colón ha provocado una disminución en los ingresos del fisco.
Para el cierre del año pasado, el país observó una disminución de los ingresos tributarios como porcentaje del PIB, que quedó en un 13,4%. En términos nominales, el impuesto a los ingresos y las utilidades bajó en ¢65,9 mil millones en comparación con el 2023.
“En este país hay precios en ambas monedas, hay empresas que facturan en dólares como los hoteles o las empresas exportadoras, sin embargo, tienen gastos en colones, al igual que los impuestos”, comentó Ortiz.
Debido a esto, la apreciación del colón provoca que los dineros pagados por el impuesto de renta sean menores.
De acuerdo con Ortiz, hay elementos en el contexto económico que presionan el tipo de cambio para que aumente su valor.
Entre ellos: un premio negativo por el ahorro en colones, que incentiva la dolarización del sistema; hay un menor acceso al financiamiento del gobierno en el mercado externo, y un aumento de la demanda de divisas por parte de instituciones del Estado.
Además, la desaceleración de las exportaciones y la afectación del turismo generan choques externos que deberían ajustar el tipo de cambio al alza.
Según las estimaciones de Cefsa, el dólar cerraría el 2025 con un valor de ¢515 y para el 2026 sería de ¢526.
Algunas afectaciones
Ortiz destaca varios sectores sociales que tienen una mayor sensibilidad a las fluctuaciones del tipo de cambio:
• Empresas exportadoras de bienes y servicios.
• Finanzas del Gobierno Central.
• Personas con ingresos en dólares y gastos en colones.
• Turismo.
• Industria nacional desplazada por importaciones.