
Tras decidir no otorgar los expedientes, cédulas, ni permitir el ingreso de funcionarios, los trabajadores del centro de larga estancia Fray Casiano de Madrid decidieron “tomar las consecuencias legales” y “asumir los costos financieros” según expresó su representante legal.
A raíz de esto, el Conapam junto al Ministerio de Salud debieron cancelar el traslado de 65 adultos mayores, y solamente se lograron movilizar a 2 de ellos.
“Lo que menos quisiéramos es sacarlos con un allanamiento”, señaló Mary Munive, jerarca de Salud, quien aseguró presentará una denuncia ante la fiscalía.
En medio de protestas de funcionarios, familiares y adultos mayores, la vicepresidenta de la República y ministra de Salud, Mary Munive, se apersonó al Hogar Fray Casiano, en Miramar de Puntarenas, con el objetivo de clausurar el centro donde residen 67 adultos mayores.
Según Munive, las malas condiciones de infraestructura y salud obligaron al cierre del lugar, orden que se emitió el pasado 30 de junio. No obstante, explicó que “se dio tiempo para que los adultos mayores se curaran de sarna, para no llevar sarna a otros medios”.
En medio del traslado, los funcionarios del hogar Fray Casiano de Madrid, en Miramar de Puntarenas, solicitaron evitar el traslado, y aseguran encargarse ellos de los costos.
Los adultos mayores que iban a ser trasladados eran aquellos que forman parte del programa
“Abandonados”, es decir, que son responsabilidad del Estado pues no cuentan con familiares localizables, son catalogados como pobreza extrema, o requieren de atención al 100%.
Munive aseguró al representante legal de centro que las visitas que constaban las malas condiciones se realizaron en múltiples ocasiones.
Pese a la conmoción de los funcionarios y familiares, el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam) y el Ministerio de Salud inició el traslado de 66 personas adultas mayor.
Otras de las ambulancias se dirigía hacia Golfito, y en menor medida a Cartago.
Los funcionarios pidieron despedirse de los adultos mayores, pues algunos llevan laborando en este centro de larga estancia desde hace 25 años.
Una vez las unidades se devolvieron, los presentes celebraron y aplaudieron.
“No se los llevaron, sí se pudo”, festejaron.



