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En declaraciones brindadas a la agencia internacional de noticias Reuters, el Fiscal General Carlo Díaz, ofreció un amplio panorama sobre el combate al narcotráfico, la cooperación con Estados Unidos y el deterioro del clima político institucional en el país.
Díaz anunció que la segunda fase de las misiones conjuntas entre Costa Rica y la DEA se enfocará prioritariamente en capturar a quienes calificó como “narcotraficantes invisibles”.
“Se trata de personas de negocios, a veces profesionales o políticos, que son exitosos o muy visibles. Pero detrás de esa fachada existe un vínculo directo con este tipo de actividades”.
Asimismo, el jerarca del Ministerio Público destacó como un hito trascendental en la lucha contra el crimen transnacional la capacidad de Costa Rica para extraditar a sus propios ciudadanos a Estados Unidos, confirmando que ya se han enviado 6 personas y que existen otros 25 trámites de extradición en curso.
Durante la entrevista con el medio internacional, el Fiscal General reveló que altos funcionarios de la DEA le manifestaron directamente su preocupación por las divisiones políticas e institucionales en Costa Rica, señalando que este escenario debilita el combate contra la delincuencia organizada.
En ese contexto, Díaz acusó al gobierno de buscar el debilitamiento del Poder Judicial, en medio de recurrentes enfrentamientos entre ambos poderes.
A pesar de respaldar un trabajo más estrecho con las autoridades estadounidenses, Díaz marcó distancia de la sugerencia formulada por el Poder Ejecutivo sobre la eventual llegada de tropas de Estados Unidos a suelo costarricense.
“Si nos enfocamos en dotar de los recursos necesarios a las fuerzas de seguridad, se podría tomar el control del territorio sin necesidad de traer fuerzas armadas de otros países”.
De igual forma, el Fiscal cuestionó el proyecto gubernamental de construir una mega prisión para 5,100 reclusos inspirada en el modelo de El Salvador. Argumentó que, si bien la obra podría aliviar el hacinamiento penitenciario, no resolverá por sí sola el problema del crimen organizado, enfatizando que la realidad delictiva de Costa Rica difiere sustancialmente de la salvadoreña.
Díaz calificó la coyuntura actual como “uno de los momentos más complejos de nuestra historia”, respaldado por cifras que ubican la tasa de homicidios en un máximo histórico de 17.2 por cada 100,000 habitantes registrado en 2023 (906 homicidios).