
La captura de Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, y de otros cabecillas criminales podría provocar un reacomodo de las estructuras dedicadas al narcotráfico y la violencia en distintas regiones del país, advirtió Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Según explicó el jerarca, tras la detención de líderes criminales suelen surgir nuevos integrantes que intentan asumir el control de los territorios y de las actividades ilícitas que quedan sin dirección.
“Van a surgir nuevos cabecillas que son del mismo grupo. Puede que algunos consoliden las zonas o, como operaban en diferentes cantones, los grupos se separen, se fragmenten y generen violencia entre ellos”, manifestó Soto.
El director del OIJ señaló que las autoridades ya analizan los posibles movimientos que podrían producirse en el futuro inmediato, especialmente en las zonas donde operaban “Diablo”, alias “Tan” y “Coco Guácimo”.
De acuerdo con Soto, los tres se encontraban en un nivel similar dentro de la estructura criminal, aunque cada uno mantenía control sobre diferentes territorios. “Tan” operaba principalmente en Batán, “Coco Guácimo” en Guácimo y Valle de la Estrella, mientras que “Diablo” tenía presencia en el Pacífico Central, la Zona Norte, Osa y algunos sectores de Guanacaste.
El OIJ considera que las estructuras relacionadas con estos sujetos estarían vinculadas con aproximadamente 360 homicidios ocurridos desde 2019 o 2020. Soto aclaró que esa cifra corresponde a los grupos criminales y no necesariamente a acciones ejecutadas directamente por los cabecillas.
Según el balance policial, la estructura de “Diablo” estaría relacionada con cerca de 200 homicidios, la de “Tan” con unos 100 y la de “Coco Guácimo” con aproximadamente 60.
Lea: Hombre ingresa a casa donde detuvieron a “Diablo” y publica video en TikTok
El jerarca indicó que muchas de estas causas ya fueron resueltas y que varias personas vinculadas con los grupos han sido detenidas por delitos relacionados con narcotráfico y homicidios.
Soto calificó a estas organizaciones como estructuras “tremendamente violentas” y aseguró que la captura representa un golpe importante para las comunidades afectadas. Sin embargo, insistió en que será necesario vigilar la reacción de otros integrantes que podrían intentar ocupar los espacios dejados por los cabecillas.
“Vamos a ver qué ocurre con todo el reacomodo criminal y con la resiliencia criminal, porque habrá personas que tomarán posiciones de liderazgo, sobre todo en el ámbito local”, concluyó.
De igual manera, el director interino del OIJ, advirtió que Costa Rica enfrenta un serio problema por el creciente tráfico de armas, una situación que, según dijo, fortalece a las organizaciones criminales y aumenta el riesgo para las fuerzas policiales.
Las declaraciones se dieron tras el operativo en San Bernardino de Sarapiquí, donde fue capturado Arias Monge, y se decomisó un importante arsenal que incluía un fusil FAL, un AK-47, armas AR-15, pistolas y miles de municiones.
Soto explicó que todas las armas decomisadas serán sometidas a peritajes para determinar su procedencia. En el caso de las AR-15, señaló que el OIJ coordinará con la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) de Estados Unidos, una agencia federal de seguridad y aplicación de la ley que forma parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, para rastrear su origen.
“Hay un problema severo de tráfico de armas aquí en el país. El tráfico de armas, mezclado con el tráfico de drogas, es algo que está afectando a Costa Rica”, afirmó el jerarca.
El director recordó que este no es un fenómeno aislado. Como ejemplo, mencionó un operativo anterior en el que las autoridades decomisaron cerca de 50 armas de fuego vinculadas a una organización criminal asentada en Limón.
Soto aseguró que el OIJ venía advirtiendo sobre el aumento del poder de fuego de estas estructuras y el riesgo de que se produjera un enfrentamiento de gran magnitud con las autoridades.
“Yo lo dije en su momento: un día nos íbamos a encontrar con un grupo muy violento, iba a haber un enfrentamiento y podíamos tener bajas. Hoy ocurrió, pero gracias a Dios ninguno de nuestros oficiales falleció”, manifestó.
El jerarca indicó que el reciente operativo evidencia el nivel de armamento con el que cuentan las organizaciones criminales y reiteró la necesidad de fortalecer las capacidades del Estado para enfrentar este tipo de amenazas.



