
El expediente judicial del caso Riverside detalla cómo, según la investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), operaba la presunta alianza entre Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”; Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”; y Herald Ruiz Vargas, alias “Guato”, en una red de abastecimiento y distribución de drogas que se extendía por la provincia de Limón.
La investigación tiene como punto de partida la causa penal 22-001687-0063-PE, desarrollada contra una organización criminal que operaba principalmente en Valle La Estrella. Mediante compras controladas de droga, vigilancias e interceptaciones telefónicas, los investigadores concluyeron que dicha estructura no actuaba de manera independiente, sino que funcionaba como una célula de la organización liderada por alias “Diablo”.
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De acuerdo con el expediente, alias “Guato” era quien dirigía esa célula en Valle La Estrella y sectores aledaños. Su función consistía en coordinar los puntos de venta de droga, distribuir las sustancias ilícitas y ejecutar las directrices provenientes de niveles superiores de la organización.
Uno de los principales hallazgos de la investigación proviene del análisis forense de teléfonos celulares decomisados a Randall Delgado, identificado por las autoridades como un integrante de confianza de la estructura de “Diablo”. Según el expediente, en esos dispositivos se localizaron conversaciones y coordinaciones que evidenciarían una relación comercial con Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”.
Para la Policía Judicial, ese material sustenta la hipótesis de que la droga que llegaba a los puntos de venta administrados por alias “Guato” era abastecida por la organización de “Pecho de Rata”, utilizando como intermediaria la estructura dirigida por alias “Diablo”.
Las interceptaciones telefónicas incorporadas al expediente también describen la supuesta cadena de distribución utilizada por la organización. En una de las conversaciones intervenidas se afirma que la droga era suministrada por “Pecho de Rata”, entregada posteriormente a “Diablo”, quien la hacía llegar a “Guato” para su distribución en distintos puntos de venta del Caribe.
Los investigadores señalan que en esas comunicaciones se mencionan cantidades de droga medidas en onzas, libras y kilogramos, lo que, a criterio de la Policía Judicial, evidencia una operación que iba más allá del narcomenudeo y correspondía a una estructura con capacidad de abastecimiento a gran escala.
El expediente también incorpora conversaciones relacionadas con pagos y movimientos de dinero. En uno de los audios analizados, Randall Delgado conversa con Edwin López Vega sobre dinero recolectado por alias “Guato”, mencionando que parte de esos recursos serían utilizados para abonar millonarias deudas derivadas, presuntamente, del suministro de estupefacientes entre ambas organizaciones.
Según la interpretación policial contenida en el expediente Riverside, estos elementos permitieron reconstruir la relación operativa entre las tres estructuras criminales investigadas y establecer la hipótesis de una red integrada de abastecimiento, distribución y comercialización de drogas en la provincia de Limón.

