
La investigación del caso “Riverside” permitió al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) documentar el poder de fuego con el que, en apariencia, contaba la estructura criminal liderada por Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”, la cual habría acumulado armas de grueso calibre para responder a ataques de grupos rivales y mantener el control de sus operaciones.
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Durante las pesquisas, los agentes desarrollaron investigaciones relacionadas con narcomenudeo, legitimación de capitales, almacenamiento de armas de fuego, acopio de drogas y diversos hechos de violencia vinculados con disputas por territorios.
El expediente señala que Edwin López Vega también destinaba recursos para fortalecer el armamento de la organización.
Entre las armas documentadas por el OIJ figuran pistolas, fusiles tipo AR-15, fusiles AK-47 y escopetas, además de otras armas de fuego utilizadas por los integrantes de la estructura.
La investigación también reveló que los miembros del grupo realizaban prácticas de tiro con armas que, según el informe, no estaban permitidas ni registradas legalmente, con el propósito de mantenerse preparados para enfrentar ataques de organizaciones criminales rivales.
Como parte de la evidencia, los investigadores incorporaron fotografías y videos obtenidos durante las intervenciones telefónicas, en los que, según el expediente, se observa a integrantes de la organización manipulando y disparando armas de alto poder.
Para el OIJ, este arsenal evidenciaba la capacidad operativa de la estructura criminal y su nivel de organización para responder mediante la violencia a conflictos con grupos rivales, además de proteger sus actividades de narcotráfico y otros delitos investigados en el caso “Riverside”.













