
Más de 152 mil costarricenses, entre los 18 y 39 años, viven en casas alquiladas, según datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2024.
Además, 40 mil personas viven en viviendas cedidas o prestadas y 25 mil jóvenes están en trámite de pago para adquirir un hogar.
“En el extremo inferior, de 18 y 27 años, están las personas que se están incorporando al sistema laboral. Uno de los problemas que tenemos en Costa Rica, es que no tienen trayectoria de pago para optar por los créditos. Después tenemos la informalidad, donde hay una menor posibilidad de ser sujeto de crédito y, peor, si es para vivienda.”, señaló Melizandro Quirós, director del Centro de Estudios del Negocio Financiero e Inmobiliario (Cenfi).
En cuanto al extremo superior, de los 30 a 40 años, solo el 39% de las personas jóvenes en el país cuentan con casa propia, un porcentaje bastante bajo si se compara con el grupo etario que le sigue.
Los costarricenses mayores de 40 años y menores de 59 cuentan con porcentaje del 73% que tienen su vivienda.
“La realidad de miles de jóvenes en Costa Rica es clara: aunque tienen empleos estables, el acceso a vivienda se les vuelve inalcanzable por las condiciones del mercado o la complejidad de los trámites”, destacó Gustavo Ulloa, jefe de Sostenibilidad de Coopenae.
En este panorama, varios métodos ofrecen una opción para que los costarricenses puedan adquirir su vivienda de forma accesible: casas de segunda mano, crédito con opción de bono y remates de propiedades en entidades financieras.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), existen más de 340 mil casas en alquiler, sumadas a otras 124 mil viviendas en proceso de pago.
Javier Adelfang – Economista
1) Hacer una investigación de mercado comparando las diferentes opciones para tomar la mejor decisión.
2) Tomar el crédito en la misma moneda, colones o dólares, que generamos nuestros ingresos para evitar el famoso riesgo cambiario.
3) Juntar la máxima prima posible. Cuánto más alta sea la prima, menor será el peso del crédito y de los intereses.
4) Buscar el plazo que mejor se adapte a nuestra realidad financiera y no creer que más largo es mejor.
5) No confundir la tasa de interés con el costo total del financiamiento, que es lo que efectivamente terminaremos pagando. Los créditos incluyen seguros, gastos administrativos y comisiones que hay que tener muy claros.
Silvia Mora Rivel – Bienes Adjudicados C.R.
Los bienes adjudicados son las propiedades que las instituciones financieras tuvieron que retomar porque la persona que pidió el préstamo para adquirir esa propiedad no pudo pagar. Entonces el banco se apropió del inmueble para su posterior venta. Estas viviendas cuentan con descuentos importantes en su valor y las personas pueden realizar ofertas de acuerdo con el poder adquisitivo que tienen. “Hubo un incremento en los últimos años, más que todo por el COVID, porque hay muchas personas que perdieron su trabajo y no pudieron continuar con sus obligaciones”. Mora recalcó que en las propiedades en remate se pueden adquirir con financiamiento, por lo que se puede adquirir una vivienda por debajo del precio de mercado.



