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Opinión

La jornada de trabajo de 4-3 no responde a la realidad nacional

Opinión

 

 

 

Parte II

La jornada 4-3 que se quiere imponer solo afecta favorablemente, según palabras de la actual Ministra de Trabajo, entre 10 y 15 empresas. ¿Por qué no se dice cuáles empresas son? ¿Si son nacionales o extranjeras?
Si son nacionales que se diga cuáles son los empresarios “negreros” que quieren regresar a los modelos de trabajo del Siglo XIX y de la esclavitud laboral en la práctica, y para ver qué tan cristianos o católicos pueden ser.
Si son empresas extranjeras se puede averiguar, por su origen, si en los países de las cuales son originarias tienen legalmente las jornadas de 4-3, o de 8 horas diarias, porque si son empresas norteamericanas pueden estar obligadas a cumplir las jornadas de Costa Rica y las de los Estados Unidos. Los sindicatos de Estados Unidos han ejercido controles públicos internacionales del trabajo de esas empresas que exportan capitales al extranjero trasladando parte de sus actividades laborales.
Los sindicatos de Costa Rica pueden actuar con las Federaciones de sindicatos, y de trabajadores, con la American Federation Labor, la poderosa AFL, de los Estados Unidos para presionar, desde los Estados Unidos, el cumplimiento de la jornada de 8 horas de trabajo y de 40 semanales máximo. Esto también está regulado y contemplado en los Tratados de Libre Comercio con Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana y con el de la Unión Europea.
La jornada de 8 horas diarias, con un máximo de 48 horas semanales, empezó a lucharse y a regularse desde el siglo XIX. De allí se avanzó a 40 horas semanales por cinco días de trabajo de 8 horas cada uno.
Las luchas por la jornada de 8 horas diarias era contra las jornadas que eran desde 10 hasta 16 horas diarias, o más, por seis días de trabajo semanal.
Durante la colonia española se dieron momentos donde se estableció la jornada de 8 horas diarias, como fue un Edicto Real de 1593 del Rey Felipe II, para el trabajo de fortificaciones y fábricas. En Gran Bretaña al finalizar el siglo XVIII las jornadas eran de 16 horas diarias, desde las 5 de la mañana hasta las 8 de la noche. El trabajo infantil en ese tiempo era igual. En 1847 se aprobaron leyes en Inglaterra para regular la jornada de 10 horas para niños y mujeres. En 1848 era igual en Francia cuando reguló la jornada a 10 horas de trabajo diarias, que fue derogada pocos meses después para establecerla de nuevo en 12 horas para los trabajadores franceses. En 1873 en España se reguló débilmente el trabajo infantil.
Se le atribuye a Roberto Owen, el gran propiciador de las cooperativas, a principios del siglo XIX, en 1810, la idea de que la calidad del trabajo de un trabajador está directamente proporcional con la calidad de vida del trabajador. Por eso para Owen era importante dar mejores condiciones de vivienda, de higiene, de educación, era importante prohibir el trabajo de niños, era sumamente importante establecer la jornada de trabajo, en ese momento a 10 horas, y de mejorar el salario de los trabajadores.
En 1817 Owen propuso la jornada de 8 horas y a él se le debe la idea de las 8 horas para el trabajo, 8 para la recreación y 8 para el descanso.
Las condiciones de trabajo eran brutales en Europa y en los Estados Unidos, durante el siglo XIX, lo que impulsó a los trabajadores a enviar cartas a los Congresos y a los diputados, lo que dio origen al cartismo como una forma de lucha de los trabajadores. Estas cartas, como documentos, fueron muy útiles en el Siglo XIX para hacer estudios sobre el desarrollo del capitalismo industrial y sobre las condiciones de vida a la clase trabajadora inglesa y europea. De esta forma en 1842 se presentó ante el Congreso inglés un conjunto de iniciativas para rebajar la jornada.
En 1866, la Asociación Internacional de Trabajadores, que había fundado Carlos Marx en 1864, en su Congreso de Ginebra de 1866, propuso rebajar la jornada como condición previa a cualquier otra reivindicación laboral.
En los Estados Unidos en 1791, en Filadelfia, se había establecido la jornada de 8 horas para carpinteros, que la lograron por una huelga. En 1829 empezó a organizarse el movimiento por la obtención de las 8 horas diarias de trabajo y en 1830 era ya una consigna general de los trabajadores.
En 1866 el Congreso de Trabajadores, de Baltimore, declaró que lo más importante para todos los trabajadores era establecer la jornada de 8 horas diarias de trabajo.

 

 

 

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

EMAIL: [email protected]

Martes 28 Junio, 2022

HORA: 12:00 AM

CRÉDITOS: Vladimir de la Cruz

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