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Espectáculos

¿Con qué nos estamos “alimentando”?

Dra. Aldina Chaverri Villalobos

A lo largo de los años he tenido la oportunidad de entrevistar a miles de personas en lo referente a lo que comen diariamente (o lo que llamamos en nutrición el consumo usual del paciente) y la información obtenida ha sido muy valiosa para poder orientar el tratamiento alimentario que realmente requieren los pacientes.

En nuestro país, la mayor parte de las consultas de nutrición tienen como motivo el “bajar de peso”, es decir, ya la persona presenta sobrepeso u obesidad si lo evaluamos con los parámetros del índice de masa corporal (IMC). El paciente presenta en muchos casos otros padecimientos asociados con la obesidad: diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos elevados, afectaciones en las articulaciones, principalmente rodillas. Además, es común que se presenten problemas en la columna vertebral debido al peso excesivo. No se realiza ejercicio físico regular. Llama la atención que muchas personas buscan ayuda porque su médico les dijo que “bajaran peso”, no porque haya sido una decisión personal desde el inicio.

Parte de los que consultan son adultos jóvenes con algún grado de sobrepeso u obesidad y que manifiestan su deseo de no llegar a tener las mismas enfermedades que padecen sus familiares. Esto es muy positivo porque indica que ya existe un grado de conciencia en lo beneficioso de la prevención. Al preguntar los motivos por los cuales vienen a la consulta, la mayoría refiere que desean aprender a alimentarse correctamente y mantener buenos hábitos alimentarios como algo permanente.

Otro dato interesante es que la mayoría de las personas que consultan son mujeres jóvenes y de mediana edad. Y esto no es porque los hombres no tengan problemas de salud relacionados con su alimentación. Las familias completas también consultan, y esto es beneficioso porque si existe apoyo familiar, es menos difícil realizar los cambios requeridos. Además, no solo la persona que tiene que disminuir peso es la que va a comer sano. Lo lógico es que toda la familia se alimente sanamente la mayor parte del tiempo.

 

¿QUÉ COME LA GENTE?

 

Con respecto al consumo usual para los desayunos, en la consulta de nutrición se refleja que se desayuna muy poco y a veces nada o ya muy tarde, más bien a media mañana. El desayuno debe ser, por el contrario, un tiempo de comida muy importante, que incluya alimentos de diferentes grupos. 

Los que desayunan, en su mayoría prefieren el pan blanco, pero con varias grasas al mismo tiempo (natilla, margarina o mantequilla, paté), gallo pinto y varias fuentes de proteínas (huevos con alguna grasa, mortadela y queso), azúcares (azúcar de mesa, mieles y jaleas). En el desayuno prácticamente no se come fruta y se evidencia desde el inicio del día un excesivo consumo de grasas.

Entre el desayuno y el almuerzo, algunos vuelven a tomar café en el trabajo, con frituras como empanadas; otros no acostumbran comer nada y unos pocos consumen frutas. De hecho, el consumo de frutas durante el día es escaso, por no decir nulo. 

Durante el almuerzo se ha popularizado el consumo de comidas “rápidas” altas en grasas y azúcares, pero muchas familias acostumbran este tipo de comidas principalmente durante los fines de semana tanto en la hora de almuerzo como en la cena o, si el presupuesto da para más, la frecuencia aumenta. Unos años atrás el consumo de comidas “rápidas” era esporádico. Se consumen bebidas gaseosas o “frescos de paquete”, no tanto los frescos de frutas naturales y, si se hace este último, siempre lleva azúcar Si la comida es casera, esta incluye, por lo general, arroz, alguna carne (pollo, pescado, res, cerdo), a veces frijoles. No siempre está presente la ensalada fresca o las hortalizas cocinadas. Los pacientes refieren que no tienen tiempo ni ganas de hacer picadillos o preparar verduras.

En las tardes se sigue tomando café, aunque los acompañamientos exceden en mucho las cantidades recomendadas. Se come pan especialmente tipo baguette con grasas, quesos o embutidos o con galletas dulces. Unos no comen nada desde el almuerzo hasta ya muy tarde, lo que hace que a altas horas de la noche coman mucho más de lo que necesitan o pasen a comer “comida chatarra”.

En la cena ya no se come como en años atrás. La comida elaborada en la casa, las verduras, las tradicionales sopas o picadillos han perdido popularidad y han sido sustituidos por comidas rápidas o, como dicen los pacientes, por “lo que me encuentre”. Las jornadas laborales hacen que las personas no puedan estar en casa preparando sus alimentos; además la gente se queja de llegar muy agotada como para hacer comidas elaboradas, lo que induce a la improvisación y a comer “lo que sea”. Sumado a esto, algunos siguen jornadas de estudio después de su trabajo, llegando a cenar después de las 10 de la noche y se van a dormir inmediatamente después.

Analizando lo anterior concluimos que, si queremos mejorar nuestra salud y evitar enfermedades crónicas, lo que nos queda es ser previsores, organizar la alimentación diaria evitando la improvisación, adaptarnos a los estilos de vida actuales (adaptar horarios, preparación de comidas, transporte de los alimentos, lugares dónde comer… ) y no quedarnos pasivos viendo cómo nuestra salud se deteriora y el peso aumenta…

Estamos para servirle en las clínicas Adroge S. A. del doctor German Naranjo Montero. Obtenga su cita al tel. 2257-0098.

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CRÉDITOS: Dra. Aldina Chaverri Villalobos

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Lunes 16 Julio, 2018

HORA: 12:00 AM

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