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Vida

“Me llevé tremenda apercollada y hasta un besote”

Sentimientos en Conflicto

Foto con fines ilustrativos

CONSULTA: Profesor Corazón, en primera instancia permítame saludarlo porque aunque no nos conocemos, por el hecho de ser un asiduo lector de Sentimientos en Conflicto se me hace como si lo conociera de toda la vida.

La verdad disfruto bastante su sección y es una de las que más me gustan del periódico, que todos los días llega a la casa muy temprano junto al pan del desayuno.

Por lo general doy un repaso rápido a la actualidad nacional, después me informo de los deportes y finalmente como postre leo con mayor detenimiento su sección.

Esta lectura frecuente me motiva a contarle un capítulo singular de mi vida sentimental que me parece va en la línea de este espacio. Aunque soy un hombre casado y la paso muy bien en familia, no faltan en el camino ciertas tentaciones de las que es muy difícil librarse y no sé si será por machismo, pero cuando salen estas oportunidades uno no quiere dar el brazo a torcer ni que la mujer interesada lo juzgue mal.

El hecho es que hace un par de meses fui con algunos compañeros a un bar en la capital a ver un partido de la Champions League donde había una buena barra del Real Madrid.

Allí todo era expectación, más de uno apuntado con las camisas del Real, mientras se abrazaban y brincaban como si se conocieran de toda la vida. Debo reconocer que no soy tan fiebre como otros, pero me gusta disfrutar un buen encuentro, aunque más que todo me gusta el ambiente que se genera en el bar, que se pone muy festivo con este tipo de actividades.

Por cierto, el partido fue un miércoles en horario laboral, en mi caso no tengo problemas por mi horario flexible, ya que trabajo por objetivos y no por horas, pero no entiendo cómo tantos empleados del gobierno estaban ahí y hasta consumiendo licor si luego tenían que reincorporarse a su jornada de trabajo.

Bueno, allá ellos con sus justificaciones, pero siento que no debe ser porque abiertamente están consumiendo recursos del pueblo, es decir sus impuestos y los míos.

No sé qué tendrán esos partidos, pero la gente se identifica con esos equipos a los que posiblemente nunca han visto en vivo y difícilmente podrán asistir a uno de esos estadios, como que más de uno se siente grande identificándose con estos equipos o por ejemplo gritando “Hala Madrid”, aunque no sepan qué significa.

En estos grupos surge un ambiente de gran camaradería y confianza, todos se abrazan, brincan e invitan a las birras, aunque a las personas no las hayan visto antes en su vida.

En ese ambiente, cuando ya había bastantes birras entre pecho y espalda, en medio de la celebración de un gol de pronto me sentí abrazado y brincando con una mujer de unos 45 años, con una confianza como si nos conociéramos desde siempre.

Fue una situación extraña, pues yo no soy muy emotivo, si bien es cierto disfruto un buen gol, no soy de gritar ni brincar, pero en ese momento mi reacción fue seguir la corriente para no ser un aguafiestas y así, sin quererlo, me llevé tremenda apercollada y hasta un besote en la mejilla, que palpé iba más allá del simple cariñito.

Pasada la euforia del gol, de vez en cuando y en forma furtiva volteaba la mirada para observar más detenidamente quién era aquella mujer que me había dado tremendo apretón.

Curiosamente, cada vez que lo hacía se cruzaban nuestras miradas, dejando escapar enseguida una sonrisa. En ese jueguito nos mantuvimos por largo rato hasta que, posiblemente con el valor de dos cervezas y par de tragos de ron, me le acerqué en plan conquista.

La verdad no tuve que jugar mucho de galán porque se notaba que ella lo estaba deseando y así, sin más ni más, a los pocos minutos estábamos tomados de la manita.

En ese momento la invité a ir a un lugar más tranquilo para conversar dado el escándalo que había en el bar, pero más allá de eso era porque no quería que mis compañeros se dieran cuenta de mis intenciones, pues todos saben que estoy casado y aunque sé que podrían guardarme el secreto no quise arriesgar, porque en la de menos a alguien se le zafa la lengua, máxime que algunos van con frecuencia a mi casa por alguna carnita asada o a compartir unos traguitos.

Mi invitación fue aceptada sin mayor reparo, dejando el partido a medio palo y así caminamos unas cuatro cuadras hasta un barcito muy discreto al sur de la ciudad, donde también alquilan cuartos.

Solo bastó un traguillo para que el ambiente comenzara a calentarse, primero cariñitos en la mejilla hasta terminar con largos besos con lengua y después con toqueteos que despertaron de inmediato la pasión. Para no cansarlo con el cuento, una hora después estábamos en la habitación, donde dimos rienda suelta a nuestros impulsos carnales.

La verdad la pasé muy bien, pues hacía bastante tiempo que no tenía una aventura de este tipo y pienso que algo debe tener lo prohibido que siempre les pone más pimienta a estos momentos.

Según me contó, ella también estaba deseosa de estar a la par de un hombre, pues hacía cinco años que se divorció y desde entonces no había tenido sexo.

Pese a sus 45 años se mantiene en muy buena forma, ya que según me dijo va religiosamente al gimnasio, también le gusta caminar y andar en bicicleta.

Además es una mujer que se cuida con un maquillaje sencillo pero bien dispuesto, así como con su forma de vestir formal pero con cierto aire juvenil. Su comportamiento bajo las sábanas fue toda una nueva experiencia para mí, con una madurez increíble que a ratos me hizo sentir disminuido.

Nos despedimos como si nada hubiera pasado y ni siquiera quedamos de volvernos a ver, aunque a mí esa experiencia no se me aparta de la mente y tengo unas ganas de repetirla.

Por el momento no sé cuál sería mi reacción al volver a verla, he ido de nuevo a ese bar en varias oportunidades, siempre con la excusa de la Champions, pero ella no ha llegado, pienso que tal vez es mejor así. Le cuento esto porque sé que usted seguro tendrá un buen consejo tanto para mí como para aquellos e incluso aquellas que han enfrentado aventuras similares. Su atento servidor, “Enamorado Fugaz”.

Encuentre la respuesta del Profesor Corazón en nuestra edición impresa de hoy.

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Lunes 12 Junio, 2017

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