Ocupación constante genera adicción y daña la salud mental

La sobreocupación se ha normalizado al punto de generar adicción y evitar el silencio interior.

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La psicóloga Valeria García advierte que la ocupación perpetua se ha normalizado en la sociedad actual. Esta dinámica, impulsada por la demanda de dopamina, puede convertirse en una adicción que impide el descanso mental. 

La dificultad para estar en calma refleja una evitación del malestar y de pensamientos incómodos. El desgaste extremo, conocido como síndrome del quemado, afecta la salud emocional y física por el exceso de trabajo. 

Muchas personas llenan sus agendas para no enfrentar el silencio ni la quietud. Esta conducta puede llevar a una vida sin propósito claro más allá de la rutina. La clave está en el autoconocimiento y en balancear la actividad con el descanso.