
El costarricense Johan Sandí, residente en Israel, narró cómo la escalada de violencia lo ha obligado a cambiar de hotel en dos ocasiones debido a que las instalaciones no cuentan con la capacidad de resguardo necesaria para proteger a sus huéspedes.
Durante el fin de semana, Johan vivió momentos de tensión cuando las sirenas antiaéreas lo sorprendieron en plena calle mientras intentaba reabastecerse de agua y frutas, obligándolo a refugiarse en un parqueo con zona de protección.
El domingo, que había transcurrido con relativa normalidad y más movimiento de personas paseando a sus mascotas, se vio interrumpido al atardecer por nuevos bombardeos que activaron las alarmas.