A pesar de la orden directa del presidente Rodrigo Chaves, emitida el 5 de junio, para activar la reserva de la Fuerza Pública, esta unidad esencial continúa inoperante en medio de una de las crisis de criminalidad en Costa Rica, marcada por un aumento de homicidios y crimen organizado.
La directriz ejecutiva buscaba reforzar la presencia policial en las calles, pero casi 2 meses después del mandato presidencial, la activación no se ha materializado, generando fuertes cuestionamientos.
Según las consultas realizadas, el Ministerio de Seguridad Pública se ha limitado a buscar perfiles que encajen con nuevas directrices para los reservistas, enfrentando problemas con requisitos incompletos de muchos aspirantes.
De unos 600 individuos que figuraban como matriculados en la reserva, solo alrededor de 60 podrían estar activos en los próximos meses, una cifra mínima en comparación con el total disponible y ante la urgente necesidad de presencia policial.