
El regreso a clases genera ansiedad y desafíos emocionales tanto en niños como en padres, debido al cambio abrupto de la soltura vacacional a horarios y responsabilidades, según explicó el psicólogo Carlos Bonilla.
El especialista señaló que muchos padres proyectan su narcisismo en el rendimiento escolar de sus hijos, imponiendo estructuras rígidas que no se ajustan a las capacidades reales de los menores, especialmente en adolescentes que buscan independencia.
Recomendó iniciar la adaptación de horarios una semana antes, acostando y levantando a los niños más temprano progresivamente, y evitar la sobrecarga de rutinas que pueden resultar irritantes.
Bonilla advirtió que cuando una conducta frustrante se repite por más de seis meses, se convierte en un síntoma que requiere ayuda profesional, mientras que las reacciones pasajeras son parte normal del proceso. Destacó la importancia de la flexibilidad y la comunicación para una transición escolar exitosa.