
La mala oclusión o mordida puede ser el origen de diversas patologías que a menudo no se vinculan con la salud bucal, según explica la doctora Ana Irma Cubero.
Problemas como la pérdida de piezas dentales o alteraciones en el tamaño de los maxilares modifican la oclusión, lo que repercute directamente en la articulación temporomandibular y la columna cervical.
Esta disfunción puede manifestarse como dolores de cabeza, migrañas, zumbidos en los oídos (tinnitus), mareos, bruxismo e incluso apnea del sueño, patologías que la especialista describe como "enfermedades huérfanas" cuando no se identifica su origen.
La apnea, que interrumpe la respiración durante el sueño y causa cansancio diurno, puede estar relacionada con una respiración oral forzada por obstrucciones nasales, lo que a su vez altera la estructura facial y facilita la entrada de patógenos al organismo.
Por ello, la doctora Cubero subraya la importancia de un enfoque odontológico integral que vaya más allá de las caries o la estética para diagnosticar estos problemas sistémicos.