
La psicóloga Ana Jensy Berrocal explicó que el comportamiento de padres sobreprotectores, conocido como "mamá gallina" o "papá gallo", tiene su origen en el "síndrome de Wendy" y en las inseguridades del niño interior de los propios progenitores.
La experta detalló que este patrón, que puede extenderse a figuras como los abuelos, surge cuando una persona no fue atendida adecuadamente en su infancia o, por el contrario, fue sobreprotegida, lo que la lleva a replicar esa dinámica.
Según Berrocal, la sobreprotección genera en los hijos poca tolerancia a la frustración y ansiedad, ya que al resolverles todo no aprenden a enfrentar problemas, una carencia que se arrastra a la vida adulta cuando ya no tienen a sus padres presentes.
En el programa, varios padres compartieron testimonios, reconociendo la dificultad de "ceder" y de no "evitarles todo" a sus hijos para permitirles aprender de sus propios errores y desarrollarse con autonomía.