
El narcomenudeo femenino se ha consolidado como una tendencia en expansión dentro de estructuras criminales, según un estudio de la Universidad Estatal a Distancia basado en entrevistas a mujeres privadas de libertad.
El informe indica que muchas de estas mujeres han pasado de roles secundarios a posiciones de liderazgo dentro de redes de narcomenudeo. Además, se identifican dinámicas familiares y vínculos de pareja como factores frecuentes de ingreso a estas organizaciones delictivas.
Sin embargo, el estudio advierte que esta transformación en los roles podría fortalecer la capacidad operativa de las redes criminales y dificultar su detección institucional.