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Las lluvias intensas agravan los problemas de seguridad vial y dejan en evidencia la vulnerabilidad de las carreteras ante los deslizamientos, hundimientos y fallas en los sistemas de drenaje.
Frente a este escenario, las ingenieras Ana Monge y Ana Luisa Elizondo, de Lanamme, advierten que el mantenimiento preventivo debe convertirse en una prioridad para reducir los riesgos durante la temporada lluviosa.
Elizondo señaló que entre el 45 % y el 50 % de las carreteras de la Red Vial Nacional presentan problemas de agarre, una condición que vuelve las superficies resbaladizas y aumenta el peligro para los conductores cuando llueve. El riesgo crece cuando los deslizamientos arrastran tierra y otros materiales hacia la calzada.
Por su parte, Ana Monge explicó que las lluvias incrementan la frecuencia de los deslizamientos porque el agua afecta la estabilidad de los materiales que forman los taludes. Estos eventos pueden ocurrir tanto en los cortes de terreno junto a las carreteras como en los rellenos, donde el movimiento del suelo puede destruir parte de un carril.