
Adriana Sánchez identifica la ropa húmeda, como los trajes de baño o la licra deportiva, como un desencadenante clave de infecciones vaginales durante el verano.
La especialista explica que la humedad prolongada, a la que se suma la arena del mar, altera el pH y propicia el crecimiento de hongos y bacterias.
Por ello, recomienda cambiarse y secarse tras la exposición al agua, ya que este sencillo hábito rompe el ciclo de irritación y resequedad que afecta a mujeres de todas las edades.