
El chef profesional Rubén Naranjo derribó el mito de que “la cebolla cortada es venenosa”, explicando que el líquido que produce “más bien es antimicrobiano; eso quiere decir que elimina las bacterias”.
Señaló que los sobrantes de cebolla pueden guardarse en un recipiente tapado en refrigeración hasta por 7 días sin problema.
Sobre el lagrimeo al cortarla, aclaró que se debe a “compuestos sulforosos” que, al hacer contacto con la humedad del ojo, producen una reacción defensiva.
Desmintió los mitos populares como poner agua, pan o mascar chicle, y aseguró que “científicamente, lo único comprobado” para evitarlo es enfriar la cebolla en refrigeración o sumergirla en agua con hielo por 15 minutos antes de cortarla.