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Rodney Salazar, presidente de la Cámara de Exportadores, explicó que el Canal de Panamá redujo de 38 a 30 la cantidad de buques diarios debido a la escasez de agua causada por el fenómeno de El Niño, una situación similar a la de 2023-2024, cuando la restricción fue más severa y bajó casi a 20 buques. El canal trabaja con agua dulce y, ante la sequía, ha impuesto restricciones a la cantidad y al peso de los buques.
Salazar señaló que, aunque no se prevé desabastecimiento, los importadores de graneles que traen maíz, soya y harina desde la costa este y el Golfo de México de Estados Unidos, que representan el 80% de las importaciones de Costa Rica, deben cruzar el Canal de Panamá para llegar al puerto de Caldera.
Si persisten en esa ruta, podrían enfrentar mayores tiempos de espera o pagar subastas para cruzar, como en el caso de un barco de gas que pagó alrededor de 5 millones de dólares, cuando la cuota normal ronda los 500.000 dólares. Ese sobrecosto logístico podría trasladarse al consumidor y afectar los precios de la carne, el pollo, el huevo y el arroz.
Como alternativa, los importadores pueden llegar a Moín, en Limón, aunque el flete terrestre desde Limón hasta las bodegas del Pacífico es más caro, por lo que es un tema de costo-beneficio. Salazar indicó que las cargas provenientes de Asia y de la costa oeste de Estados Unidos y Sudamérica llegan directo a Caldera y no se ven afectadas.