
El otorrinolaringólogo Daniel Ovando aclaró que la principal función de las amígdalas palatinas es producir defensas para el organismo, actuando como un tejido linfoide protector.
Según el especialista, estas glándulas, ubicadas en la parte trasera de la garganta, "sensan" virus, bacterias y otras partículas que ingresan con la comida, generando una respuesta inmunológica.
Explicó que su mayor actividad se da entre los 2 y 7 años de edad, etapa en la que están en su "apogeo" cumpliendo este rol beneficioso.
Sin embargo, Ovando señaló que cuando las infecciones se vuelven recurrentes o las amígdalas crecen demasiado, afectando la respiración o la alimentación, es cuando se evalúa si su presencia se ha convertido en un problema clínico que requiera intervención.