
Gusanos, hongos e incluso tornillos son algunos de los hallazgos reportados por consumidores costarricenses tras comprar alimentos, situaciones que pueden derivar en una indemnización por daños y perjuicios, según especialistas legales.
Ante la confusión y el desagrado, muchos desconocen cómo actuar, pero las autoridades recuerdan que el consumidor tiene derecho a que esa situación se convierta en una compensación económica mediante una demanda judicial.