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Durante los últimos meses, hemos visto una gran cantidad de venezolanos invadiendo zonas públicas como aceras, calles, parques, entre otros sitios, debido a que querían ir a Estados Unidos a buscar una vida mejor que la que tienen en su país.
No es que no tengan derecho de ir adonde quieran, si somos honestos, cada uno de nosotros quiere ir a otro país, aunque sea a pasear o vivir un rato en otro sitio. Pero ¿por qué tenemos que financiar los ticos el capricho de ellos? Si con solo salir de Venezuela ya pueden obtener comida y tranquilidad. ¿O es que solo en EE.UU. existen las condiciones?
Recientemente en Guanacaste la Fuerza Pública detuvo a un tico porque andaba un cartel diciendo que era venezolano para que le dieran dinero en la calle. ¿Por qué lo detienen? Dicen que el delito es engañar, suplantación de identidad.
¿Ahora solo los extranjeros pueden pedir dinero en la calle? El señor no le puso un revólver en la cabeza a nadie para pedir dinero y el que le dio fue porque quiso. ¿O ahora eso es delito?
Vemos cómo Estados Unidos ahora no recibirá a los venezolanos, entonces se están devolviendo, algunos con la ayuda del Gobierno costarricense por el lado de Zona Sur, pero a la vez han ido cambiando los carteles que decían “quiero ir a USA” por otros que dicen “busco trabajo”. Eso significa “me quedo en Costa Rica”, de modo que estarían ilegalmente y por eso mejor se levanta una lista y se ponen a sacar licencias para permanecer aquí y laborar en lo legal o también otra solución es no traer mano de obra nicaragüense y poner a trabajar a los venezolanos en las tierras que solicitan sacar cosechas para no incrementar las personas extranjeras en suelo nacional, para así darles una mano a las familias que ya están en el país y quieren cambiar su estatus migratorio.
¿Por qué no analizar esos casos y darles a los que no quieren regresarse a su país trabajo temporal como se les da a los nicaragüenses? Esas propiedades donde trabajarían tienen casitas momentáneas donde pueden vivir mientras recogen un poco de dinero y se asientan en territorio nacional. Muchos de ellos cambiaron su versión, de mantenidos a pedir trabajo.
Hay proyectos de ley en la Asamblea Legislativa para darles dinero, pero resultaría mejor brindarles formas de ganarse el pan que entregarles todo regalado, lo hemos vivido a lo interno del país: cuando se regalan las cosas, las destruyen porque no estiman el valor que tienen, incluso es posible recordar las casas que se le dieron al precario de Las Cloacas en Alajuela y que en menos de quince días habían vendido todos los interiores de la casa, puertas, ventanas, grifos y volvieron muchos de ellos de nuevo a vivir en Montecillos, a la orilla del mal olor. Esto vemos en nuestras mismas casas, cuando todo se les da a los hijos y no se les enseña el valor de las cosas, no las aprecian.