
La Casa Blanca publicó el informe titulado “El Gran Fraude del Trasbordo”, un documento de 25 páginas que denuncia una supuesta “red global” diseñada para evadir los aranceles estadounidenses mediante el trasiego de mercancías a través de 40 países. En esta lista internacional figura Costa Rica.
El esquema de trasbordo es calificado por Washington como “una forma para disfrazar la mercancía y eludir los aranceles”, mediante el reenvío de productos (principalmente de origen chino) hacia Estados Unidos.
La práctica consiste en realizar el montaje final de los productos exportadores en un tercer país para que no sean considerados como “Hecho en China”, mediante el ensamblaje, el reempaquetado, acabado, el cambio de etiquetas y documentación con la jurisdicción de las 40 naciones mencionadas.
Al ocultar el origen de las exportaciones, las empresas trasbordan los productos hacia los puertos estadounidenses desde naciones con aranceles aduaneros más bajos que los impuestos a potencias mundiales como China.
De acuerdo con el asesor comercial de Donald Trump, Peter Navarro, por varios años el “gigante asiático” llevó a cabo lo que fue catalogado como una “estafa”. “Un motor chino en un sillón reclinable vietnamita sigue siendo un motor chino y es un trabajo estadounidense destruido. El presidente Trump ha prometido poner fin a esta confiscación mediante aranceles más altos y una frontera mejor protegida”, señaló.
Para la Casa Blanca, la actividad ilícita se intensificó tras la imposición de los aranceles, debido a que impulsó a los exportadores chinos a buscar rutas alternativas para capturar “la diferencia arancelaria”. Asimismo, se señala que los valores económicos que mueve este tipo de mercancía rondan entre $40 mil y $303 mil millones de manera anual a través de canales ilícitos.
Desglose de la supuesta red
Washington desglosó en tres niveles las operaciones de “El Gran Fraude del Trasbordo”, involucrando desde países con pequeñas economías hasta socios comerciales y vecinos regionales de Estados Unidos.
En el primer nivel se encuentran países como México, Canadá y la Unión Europea, donde el “riesgo de trasbordo” se camufla dentro de los bienes comerciales legítimos de forma masiva.
Por su parte, en el segundo escaño se agrupan naciones con fuerte arraigo e integración económica con China, tal es el caso de Vietnam, Tailandia y Malasia, sirviendo como “centros de acabado y plataformas de logística”, señala el documento.
El tercer puesto lo ocupan países más pequeños como Costa Rica, Panamá y República Dominicana, ofreciendo ventajas específicas como mano de obra barata, zonas francas con regímenes poco estrictos, acceso a puertos y cercanía con mercados de Estados Unidos.
Según Rodrigo Campos, criminólogo y director de la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), ambas potencias se mantienen en una guerra comercial y Costa Rica se alió a uno de los bandos.
“La posición de Costa Rica en los últimos años ha sido más de plegarse a uno de los bandos sin considerar las consecuencias que ello pueda tener en el mediano y largo plazo, sin asegurarse una posición que permita una ganancia”.
Como respuesta estratégica, se pondrá en marcha la creación de una “Frontera de Detección” diseñada para detectar anomalías en tiempo real, con la ayuda de inteligencia artificial.
Adicionalmente, el documento señala que se fusionan datos comerciales para comparar orígenes declarados, historiales de rutas y capacidades de producción reales, con el fin de identificar inconsistencias en los ingresos aduaneros.
La Casa Blanca afirma que el objetivo de estas medidas es convertir el fraude arancelario en una acción de “alto riesgo” que conduzca a la “pérdida total de acceso al mercado” para aquellos exportadores que formen parte de esta supuesta “red global que evade la soberanía económica de Estados Unidos”, puntualiza el informe.
