
Dra. Sandra Araya Umaña, representante del Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica (COLTRAS).
Durante los últimos años, el Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica ha señalado de forma reiterada la disminución de la inversión social y sus consecuencias directas en la vida de miles de personas. Hoy vemos cómo programas fundamentales se han debilitado: becas educativas, bonos de vivienda, transporte escolar, servicios de cuido, apoyo a personas cuidadoras, atención en salud y protección a personas adultas mayores, entre muchos otros.
Estas decisiones se traducen en más dificultades para las familias, en mayor desigualdad y en una sensación creciente de abandono por parte del Estado. Personas trabajadoras, con empleos precarios, mujeres jefas de hogar, personas adultas mayores, población estudiantil, pequeños productores, comerciantes y comunidades enteras enfrentan cada día un panorama de incertidumbre y desprotección.
Estas realidades no son ajenas al Trabajo Social: las observamos, las acompañamos y las enfrentamos cotidianamente desde nuestros espacios laborales. Nuestra profesión ha estado históricamente del lado de la defensa de los derechos humanos y de la construcción de un Estado social, solidario y comprometido con las personas más vulnerables. Por eso, guardar silencio o permanecer al margen no es una opción.
En este contexto, participar y votar es un acto profundamente político y profesional, es ejercer un derecho, pero también asumir una responsabilidad con las personas, familias y comunidades con las que trabajamos. Es una forma de expresar qué país queremos y qué tipo de políticas públicas respaldamos.
Es fundamental que este sea un voto informado y consciente que rechace la violencia, la desigualdad, la exclusión y el debilitamiento de la política social, es decir que optemos por la justicia social, la equidad y la dignidad humana.
Las mujeres, en particular, han sido de las más afectadas por el aumento de la pobreza, la precarización del empleo y la sobrecarga de tareas de cuido. No es casualidad que sigan siendo mayoría en los hogares empobrecidos y en los trabajos peor remunerados. A través del voto, las mujeres también pueden alzar la voz y exigir cambios reales.
El gremio de Trabajo Social está conformado mayoritariamente por mujeres. Por ello, hacemos un llamado especial a todas nuestras colegas para que voten pensando en sus derechos, en los de sus familias y en los de las personas a quienes acompañan desde su ejercicio profesional. Este llamado es igualmente para nuestros colegas hombres y para todas las personas profesionales comprometidas con la justicia social.
Este 1.º de febrero, salgamos a votar.
Por las personas con las que trabajamos, por nuestra profesión, por Costa Rica.