Volver a pensar en grande

El proyecto de la refinería China con Recope fracasó.  ¿Por qué no se aprovecha el viaje del Ministro de Relaciones a Beijing, cuyo objetivo es negociar con el Gobierno de China la finalización de este compromiso sin afectar las buenas relaciones entre ambos países y evitar un arbitraje internacional, para darle vuelta a la idea y aprovechar el fondo inicial asignado de $2.000 millones para impulsar y concretar una mejor idea: la reconstrucción progresiva, en dos administraciones, de la red ferroviaria de Costa Rica?

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El proyecto de la refinería China con Recope fracasó. 

¿Por qué no se aprovecha el viaje del Ministro de Relaciones a Beijing, cuyo objetivo es negociar con el Gobierno de China la finalización de este compromiso sin afectar las buenas relaciones entre ambos países y evitar un arbitraje internacional, para darle vuelta a la idea y aprovechar el fondo inicial asignado de $2.000 millones para impulsar y concretar una mejor idea: la reconstrucción progresiva, en dos administraciones, de la red ferroviaria de Costa Rica?

China tiene una extraordinaria experiencia en trenes y utiliza alta tecnología, comparable a la de Europa y los Estados Unidos. Nuestro país necesita con urgencia reconstruir integralmente su red ferroviaria de carga y pasajeros: de Puntarenas y Caldera hasta Limón, pasando por San José, así como los ramales hacia Heredia, Alajuela y Cartago y una circular dentro de la Gran Área Metropolitana, para interconectar el centro de la ciudad con los cantones periféricos y unir eficientemente este enorme conglomerado humano en donde viven y trabajan más de la mitad de los costarricenses.

Ese proyecto es infinitamente más importante para el desarrollo nacional y para resolver la crisis de comunicaciones y transporte que sufrimos, que la construcción de una nueva refinería en Limón. El tren podría moverse con electricidad de la que produce el ICE o incluso, si queremos ser todavía más modernos y visionarios, con el gas que existe en el subsuelo del territorio nacional y en sus costas, utilizando tecnologías modernas no contaminantes del ambiente. Así se integrarían una serie de factores del desarrollo nacional.

Es un proyecto que reta a la imaginación y que recuerda a figuras históricas como don Rafael Iglesias cuando, desde la Presidencia de la República, hizo que este país construyera el tren hacia el Pacífico o, aún antes, cuando don Tomás Guardia y don Bernardo Soto hicieron lo mismo con el tren a Limón. 

Si esos grandes costarricenses lo hicieron… ¿Por qué no los costarricenses de ahora, en pleno siglo XXI y con condiciones de desarrollo económico y de conocimientos tecnológicos y científicos mucho mayores que los de fines del siglo XIX y principios del siglo XX? ¿Por qué no? ¿Por qué no pensar en grande y pensar en un país integrado por ferrocarriles de avanzada?

Lo más complejo son los derechos de vía. Esos derechos existen y son del Estado costarricense, en toda esa ruta, con excepción del tren interurbano entre San José y los cantones periféricos, en que habría que pensar en otras soluciones y las existen. El resto es financiamiento y un buen acuerdo con la República Popular China. Lo demás es tecnología, construcción y trabajo.

Condición ineludible: Que exista transparencia y que la Contraloría General de la República acompañe las negociaciones desde el principio y que la Casa Presidencial lo maneje como un gran proyecto nacional, sin negocios para algunos ni intereses políticos, bajo la dirección de un equipo profesional de profesionales capacitados e intachables, como los hay en Costa Rica. 

¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no volver a pensar en grande en Costa Rica?