
Del respeto a la dignidad de la persona, de cada una y de todas, de nuestras limitaciones e ignorancia, así como de nuestra vida en sociedad con afanes de fraternidad se desprende la importancia de la colaboración entre personas libres para ayudarse en la obtención de objetivos comunes.
En el gobierno de don José Joaquín Trejos tuve el gusto de estar en contacto con don Ramón Venegas, asesor chileno que vino a ayudarnos para establecer las Asociaciones de Desarrollo Comunal que tanto beneficio han significado para el país.
Durante mi gobierno tuve el privilegio de ver cómo -bajo la guía de doña Astrid Fischel- se llevó adelante con enorme éxito el Triángulo de Solidaridad que unió los esfuerzos del voluntariado, las municipalidades y las instituciones de gobierno para priorizar, ejecutar y evaluar obras cantonales.
En este gobierno he admirado el exitoso programa Puente al Desarrollo dirigido por la Sra. Vicepresidenta, doña Ana Helena Chacón, como una manera efectiva de unir a las comunidades en el combate a la pobreza.
Quiero referirme hoy a la muy buena iniciativa liderada por don Carlos Campos y originada en Pococí, Construcción de Territorios Seguros.
La cual surgió para unir a los vecinos a fin de protegerse y defender su seguridad. Y ha ido desarrollando una eficiente metodología para empoderar a los vecinos, estudiar los temas y, con base en buena información, pedir cuentas del cumplimiento de sus metas a las autoridades gubernamentales correspondientes. Y claro que ahora abarca comunidades en más cantones y se aplica a otros servicios públicos, además del de seguridad ciudadana.
Se trata de otra brillante expresión del voluntariado que, en cuanto más compleja se vuelve la vida social, más necesidad tiene de manifestarse para que surja el progreso. Ya no basta la descentralización política de los cantones y distritos. Frente a muchos problemas se requiere la acción de un núcleo más pequeño, unido por la voluntad de resolverlos. Por eso son exitosos las Asociaciones de Desarrollo Comunal, el Triángulo de Solidaridad y Puente para el Desarrollo.
¿Cómo puede una persona aislada pedir cuentas a sus instituciones públicas? Pareciera ser muy difícil para una persona poder hacerlo sobre todo cuando se desconocen las potestades que la Constitución otorga a la persona ciudadana. Se requiere estudiar los hechos, las normas y los programas, y empoderarse para interpelar a los funcionarios.
Sin embargo, las personas entendemos nuestras circunstancias mejor que quienes son lejanos y colaborando tenemos la capacidad, como debe ser, para -con autoridad de ciudadanos y con autoridad del conocimiento- pedir a los entes públicos municipales, del gobierno central o de los entes autónomos que nos rindan cuentas sobre el cumplimiento de sus deberes y el impacto de su gestión. Así podemos promover la eficiencia de las instituciones públicas y resolver mejor nuestros problemas con un uso más eficiente del pago de nuestros impuestos.
Se simplifica y resuelve el súper complejo problema de las relaciones de las personas con el Estado, dividiéndolo en infinidad de procesos de relaciones de interesados estudiosos con los entes públicos. Esto es similar a como se resuelve un problema con la investigación científica o a como el mercado -con innumerables planes de personas y grupos de acción- sustituye la ineficiencia de la planificación central.
Bravo por la ciudadanía que Construye Territorios Seguros.