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En la Cadena Nacional de este domingo, la presidenta Laura Fernández abordó de forma frontal la “tensa situación actual” que atraviesa la relación entre el Poder Ejecutivo y el Judicial.
Lejos de evadir el conflicto, la mandataria reconoció que existe una disputa de visiones, pero enfatizó que esta tensión no debe entenderse como una pelea personal, sino como un llamado urgente a proteger la vida de los ciudadanos y recuperar el sosiego en los barrios.
Como respuesta a la crisis, Fernández anunció que convocará nuevamente a los presidentes de todos los poderes del Estado. El objetivo de este encuentro será establecer una hoja de ruta crítica que incluya:
Para garantizar la transparencia de estos acuerdos, la presidenta se comprometió a informar al país cada tres meses sobre los avances y las obligaciones que cada institución haya cumplido.
La relación entre los poderes se ha desgastado tras críticas mutuas. Fernández señaló que, mientras el Ejecutivo ha reforzado la policía y las cárceles, el Poder Judicial mantiene a magistrados en una “zona de confort”, más interesados en sus nombramientos que en rendir cuentas o fiscalizar su propio trabajo.
La mandataria recordó incidentes previos que marcaron este distanciamiento, como cuando una magistrada calificó de “hostil” una reunión anterior o cuando los representantes judiciales dejaron “sillas vacías” en el Consejo Nacional de Seguridad. Asimismo, rechazó las acusaciones de un “golpe de Estado presupuestario”, argumentando que los recortes son necesarios para todo el Estado y que no es justificable guardar millones en fideicomisos mientras la seguridad urge.