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Muchos aseguran que la ley solo aplica solo para unos cuantos, mientras otros hacen lo que quieran, tal como sucedió ayer en las afueras de la Asamblea Legislativa con el vicepresidente de la República, Helio Fallas.
Fallas, quien además de desempeñar el puesto de vicepresidente también funge como jerarca del Ministerio de Hacienda, se presentó en la Asamblea Legislativa para hablar del Plan Fiscal.
El jerarca de Hacienda viajaba en un vehículo oficial del Gobierno junto con otros dos todoterreno que pertenecen a sus escoltas y que, al no encontrar espacio disponible para parquear, decidieron dejarlos sobre línea amarilla.
Esta no es solo una clara violación a la Ley de Tránsito, sino también muestra un poco que los políticos en ocasiones reciben el beneficio de las autoridades en muchas ocasiones.
En este caso quedó latente al observar que con los escoltas del Ministro y Vicepresidente se encontraba un oficial de la Policía de Tránsito el cual estaba más entretenido en la conversación.
Al notar la presencia de El periódico de más Venta en Costa Rica, el oficial se montó a su motocicleta, mientras uno de los escoltas de Fallas movió el carro al otro costado, donde también hay línea amarilla y es prohibido parquear.
DIARIO EXTRA consultó al oficial su código y nombre, sin embargo, este se negó y exclamó que lo dejaran hacer su trabajo, el cual en ese momento debía consistir en multar a los carros del Poder Ejecutivo, algo que no realizó.
Luego de eso el oficial se movilizó sobre el boulevard de la Asamblea Legislativa hasta el Parque Nacional, donde también había otros vehículos estacionados.
POLÉMICA DOS DÍAS SEGUIDOS
Esto viene echar más fuego a la hoguera, luego de que Grupo Extra diera a conocer que el presidente de la República Luis Guillermo Solís y sus escoltas, crearon un tercer carril sobre la ruta 32 al pasar sobre los postes abatibles.
Esto para brincarse una presa causada por dos accidentes en dicha carretera y el mandatario no tuviera que esperar por horas como el resto de los conductores que en ese momento se encontraban en la misma situación.
Muchos conductores aplaudían sarcásticamente al mandatario por lo que llevaba a cabo, mientras reclamaban que si fuera cualquier otro conductor se les habría impuesto una multa.