Verdad o mentira, los trapos sucios se lavan en casa

Juego cruzado, ataques van, ataques vienen, dos posiciones muy marcadas donde las redes sociales se han convertido en trinchera de unos y otros a favor de un candidato u otro y donde se nota lo dividido que está el país.  Dividido no solo en el campo político, sino en el campo espiritual, credo, religión o como usted quiera llamarlo. Lo cierto es que en esa lucha de uno y de otro, hay un sentimiento que se está dañando si merecerlo por cabezas calientes que descalifican nuestro país, sus costumbres e historia, solo porque las mayorías tienen un concepto diferente a los de la minoría.  

Juego cruzado, ataques van, ataques vienen, dos posiciones muy marcadas donde las redes sociales se han convertido en trinchera de unos y otros a favor de un candidato u otro y donde se nota lo dividido que está el país. 

Dividido no solo en el campo político, sino en el campo espiritual, credo, religión o como usted quiera llamarlo. Lo cierto es que en esa lucha de uno y de otro, hay un sentimiento que se está dañando si merecerlo por cabezas calientes que descalifican nuestro país, sus costumbres e historia, solo porque las mayorías tienen un concepto diferente a los de la minoría.

Surgen las palabras grotescas ya no en contra de un partido político ni un candidato específico, tampoco de una creencia religiosa, sino hacia todo lo que representa Costa Rica como país, su génesis, valores, formación de la República, Constitución Política. Cuna de genios como Carmen Lyra, Jorge Debravo, Melico Salazar, Clorito Picado, Moreno Cañas, Franklin Chang, Jiménez Deredia, Longino Soto, Braulio Carrillo, etc. Todo porque unos no pensamos como los otros, perdiéndose así la cordura, la sensatez y el sentido del respeto al libre derecho de pensar, me guste o no me guste lo que la mayoría piensa.

Esta semana fuimos atacados de forma inmisericorde por una profesional “costarricense”, Ana Marcela Montanaro, quien dijo en un programa televisivo en España, los peores calificativos con que se puede atacar un país que la vio nacer y le proporcionó educación, trabajo, bienestar, estabilidad a ella y a su familia, me surge el refrán ya conocido “Es de buen nacido, ser agradecido”.

Y es que podemos estar en desacuerdos y pensar mil cosas, pero las manifestaciones de esta señora van más allá. Cómo va a decir que somos un país inseguro, cuando uno de los rubros más significativos de nuestra economía es el turismo, que una “ciudadana” de un país descredite su terruño de esa forma, no tiene sentido lógico ni se puede ver con buenos ojos.

Una de las afirmaciones de la señora Montanaro más graves y tendenciosas, es manifestar que nos estamos militarizando cada día más. Costa Rica es ejemplo y orgullo mundial por haber abolido el ejército en la formación de la Segunda República, nos reconocen en el orbe por esa majestuosa decisión que con el correr de los años nos ha llenado de orgullo y sentimiento el ser ejemplo de país, darle más contenido a la educación que a las armas, para que por unas manifestaciones con el hígado, doña Ana deje en entredicho este logro costarricense. Como doña Ana no está hace mucho en el país, nadie le ha contado que los policías son víctimas más bien de ciudadanos que los agreden por hacer su trabajo, como recientemente sucedió que a un oficial le propinaron 5 balazos en un brazo.

Costarricenses, al calor de una campaña electoral atípica en la cual se han desatado un sinnúmero de posiciones encontradas y la efervescencia domina nuestro sentir manifestado principalmente en las redes sociales, no olvidemos que somos hermanos, nacidos en la misma tierra bendecida y protegida por Dios, o por el ser supremo que usted crea. No se vale manchar la historia rica y hermosa de nuestra Costa Rica, al final quede quien quede, seguiremos siendo hermanos, llamemos a la calma a nuestros amigos y familiares, Costa Rica no merece que se le toque con las manos sucias y mucho menos en foros internacionales que no solo dañan la imagen de nuestro país, sino sus ingresos por turismo e inversión extranjera. 

Hagamos un alto en el camino y pongámonos a pensar en la Costa Rica que heredarán nuestros hijos y antes de dañar nuestra estabilidad, insto para que “lavemos los trapos sucios” en foros nacionales y no en el extranjero, que haya inclusión de los jóvenes en proyectos país y así juntos mantendremos la Suiza Centroamericana y gritaremos juntos y juntas el grito que lo escuchará todo el planeta: ¡PURA VIDA!