Venezuela festeja

Quince años pueden parecer muy pocos, pero cuando se vive en la opresión, la violencia y la miseria son casi una eternidad y así lo sienten muchos venezolanos opositores al régimen chavista. 

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Quince años pueden parecer muy pocos, pero cuando se vive en la opresión, la violencia y la miseria son casi una eternidad y así lo sienten muchos venezolanos opositores al régimen chavista. 

 

Hoy la historia comienza a dar giros impensados pero muy esperados, la oposición logra tener la mayoría de los diputados en el Congreso y con ello se adjudican un triunfo contundente sobre el poder de Nicolás Maduro, el chofer de bus implacable y tendencioso. 

 

Pese a todos los pronósticos ganaron la gran mayoría de las curules y a partir de ahora Venezuela comenzará una etapa de transición con miras a sacar del poder absoluto al ya finado pero siempre posicionado comandante Chávez. 

 

Pese al triunfo resulta lamentable lo ocurrido con los expresidentes latinoamericanos, entre ellos los costarricenses Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez que fueron invitados por organismos internacionales para ser observadores del proceso, el mismo que ha sido sumamente cuestionado y tildado de fraudulento. 

 

Hubo intentos de menoscabar su autoridad, además de amenazas contra su integridad. No puede un país que se jacta de respetuoso de los procesos electorales, aunque todos conocemos su proceder, cometer semejante atrocidad y menos con observadores internacionales, profesiones reconocidos en la materia. Lo ataques solapados deben condenarse de cara a la transparencia y la honestidad. 

 

Los políticos deben y solo tienen que respetar la voluntad de su la gente y el país del sur tendrá tarde que temprano que entenderlo. 

 

No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el dicho, y eso le ha ocurrido a los chavistas, cuando el pueblo ha sido enfático en su repudio. La situación económica es apremiante, los medios de comunicación fueron callados, las organizaciones sociales han sido asfixiadas, y ni qué decir de los estudiantes e intelectuales cercenados, mutilados y avasallados en pensamiento y expresión por un poder desmedido y egoísta. 

 

Venezuela vive momentos tensos y pese a que desde ahora los diputados marcarán la pauta, es sabido que el régimen no se quedará de brazos cruzados ante los cambios que se avecinan y si bien el gobierno no corre peligro en estos momentos, los votantes están mandando un mensaje claro y contundente al sucesor de Hugo Chávez, que se muestra aún empoderado al máximo. 

 

Ha sido década y media de opresión y lo que dio inicio a una administración con promesas de progreso quedó en el olvido hace muchos años convirtiéndose en despotismo, con presos políticos, con protestas muy violentas, muerte y sangre. 

 

Las palabras de los ciudadanos fueron opacadas con militares armados y sin piedad que solo cumplen órdenes. La gente quería protestar contra el presidente y su mala gestión pero en vez de eso acabaron detenidos o heridos y eso es bastante decir en una nación que se dice democrática, pero que continuamente violenta los derechos humanos en su plenitud. 

 

El preso político Leopoldo López ha dejado entrever lo que vive su querida Venezuela en sus múltiples intervenciones en los medios. Acá algunas de sus frases más recordadas “Hoy yo estoy preso, pero 30 millones de venezolanos también están presos. 

 

Están presos en las colas, en la situación de la salud, en no poder salir a la calle por la inseguridad. Ya no hay ningún piso político, ni social que sostenga a este Gobierno. Hoy la historia parece tomar otro rumbo y habrá que esperar un tiempo, pero bien dice el adagio popular ‘a paso lento pero seguro’”.

 

Ojalá con la “sensatez” que la presidenta del Tribunal Electoral dio a conocer los resultados la noche de este domingo, pese a la medida arbitraria de posponer la hora del cierre de las urnas, Maduro y los suyos comprendan que el pueblo se respeta y así se lo están exigiendo ante la mirada atenta del mundo entero.