Venezolanos cuestan ¢750 millones mensuales al país

La realidad que viven los migrantes venezolanos en la Estación Migratoria del Bicentenario (EMBI) Sur, ubicado en Corredores, Zona Sur de nuestro país, es por mucho muy diferente a la que se experimenta en la capital u otros lugares de Costa Rica. Para comenzar son tratados como reyes quienes vienen de Panamá en busca del […]

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La realidad que viven los migrantes venezolanos en la Estación Migratoria del Bicentenario (EMBI) Sur, ubicado en Corredores, Zona Sur de nuestro país, es por mucho muy diferente a la que se experimenta en la capital u otros lugares de Costa Rica.

Para comenzar son tratados como reyes quienes vienen de Panamá en busca del sueño americano o se regresan a su país, ya que los albergan en una finca de 70 mil metros cuadrados cuya inversión registra ¢3.500 millones. Los suramericanos gozan de servicio médico privado, doctora personal y servicio de ambulancia, chef que les prepara sus tres tiempos de comidas, desayuno, almuerzo y cena, todas calientitas, 29 habitaciones con 10 camarotes cada una, colchones, almohadas y sobrecamas.

La capacidad de instalación en este momento es para albergar a 300 personas, pero pretenden ampliarla para meter mil, incluso quienes deseen cargar su celular lo pueden hacer mediante cables USB, pues no hay tomas eléctricas para evitar incendios. 

Justamente hablando de evitar incendios, cabe señalar que en toda la finca las edificaciones están cubiertas por un sistema de detección de humo, donde por supuesto no pueden fumar y cada uno debe atender sus necesidades.

Además, los migrantes cuentan con 30 sanitarios y duchas, 15 para hombres y 15 para mujeres. A nuestra llegada había 56 adultos y 29 menores de edad albergados, todos recuperando fuerzas para continuar su camino rumbo a los Estados Unidos y otros de vuelta a su país. 

Cuando arriban al EMBI Sur, los chamos son revisados por la doctora Johana Tenorio y quienes pasan la valoración médica reciben un kit de higiene personal que incluye jabón de baño, cepillo, pasta dental, toalla sanitaria, alcohol y si lo requieren una calamina para la piel.

“Cuando llegan los migrantes los oficiales nos avisan, lo que se hace es que se les toman los signos vitales y ver que los pacientes estén estables y de acuerdo a eso se categorizan en pacientes verdes, amarillos o rojos, y a raíz de eso se les dará la atención.

Los pacientes rojos son los más importantes, algunos incluso requieren de traslado al hospital, los amarillos y los verdes los atendemos acá. Incluso acá hemos tenido pacientes que vienen con depresiones, una de ellas hasta intentó autoliquidarse, pero en realidad la mayoría que viene presenta casos de gastroenteritis, pues han tenido que tomar agua de río y les pasan diarreas importantes. Las dermatitis no son tan importantes, principalmente picaduras de mosquito, hemos tenido casos Covid, incluso hay 10 casos en aislamiento”, sostuvo la Dra. Tenorio.

 

¢250.000 DIARIOS POR MIGRANTE

 

Pero todo el lujo anterior no cae del cielo, es dinero que el Estado costarricense desembolsa y, según el subdirector de Migración, Allan Rodríguez, mensualmente un grupo de 100 migrantes tiene un costo de $1.200.000 (¢750 millones), es decir Costa Rica gasta $400 diarios por cada migrante, que al tipo de cambio actual significa una erogación de ¢250.000.

“La inversión ha sido muy grande, estamos hablando de más de ¢3.500 millones que se han invertido acá. El Estado ha invertido para tener las condiciones necesarias tal cual lo han podido constatar ustedes. Son espacios dignos para esta población que están pensados en una población, eso sí, en tránsito.

Esto no es un albergue pensado o espacios pensados en que las personas se nos queden acá por periodos prolongados, sino más bien como el fenómeno históricamente lo ha demandado, son personas que en determinada situación o momento tienen una situación particular, el Estado da una respuesta y después continúan su tránsito, ya sea en este caso hacia los países del norte o inclusive con el flujo inverso que estamos teniendo ahora que muchas personas están saliendo más bien incluso hasta Panamá”, explicó. 

Según Rodríguez, el país con toda esta obra ratifica su posición de respeto de los derechos humanos hacia las personas migrantes y refugiadas. Incluso viene a confirmar la tradición a través de diferentes prácticas y se garantiza el espacio para dar respuesta a estas poblaciones en condiciones vulnerables. 

“Hoy día cuentan con un espacio seguro en el cual el Estado costarricense da una respuesta digna a esas situaciones que requieren efectivamente una intervención y atención especial por las condiciones especiales que tiene esta población. Me preguntaba hace un momento hacia dónde vamos con esto. 

La visión es poder ampliar este espacio hasta una capacidad ojalá de unas 1.000 personas, al menos en este caso estamos tocando la puerta de la cooperación internacional, que se haga presente y que sea a través de los principios de responsabilidad compartida en la atención de los flujos migratorios mixtos como en el que estamos, y que sean estos los que vengan a aportar los recursos necesarios. Pero para que esa ampliación pueda blindar al país ante un eventual pico como los que tuvimos en meses pasados, hoy pareciera que el flujo ha bajado y ya vamos teniendo condiciones de ‘normalidad’, donde ya la cantidad de personas que atraviesan el país son algunos cientos y no miles como estábamos teniendo semanas atrás”, expresó el subjefe de Migración. 

 

REUNIÓN EN PANAMÁ

 

Marlen Luna, directora de Migración, fue citada a una reunión en Panamá con sus homólogos de los países canalero y cafetero, además de una comitiva estadounidense, para buscar soluciones a la crisis migratoria regional, pero al momento de esta entrevista Rodríguez no tuvo la retroalimentación para conocer a fondo los términos a los que han llegado y los diferentes acuerdos.

“Pero definitivamente este espacio como tal, siempre entre esas estrategias va a tener una condición muy especial, las personas migrantes históricamente cuando se han referido a su experiencia y transitar en las Américas, siempre han hecho un especial énfasis al buen trato y mejores condiciones que han encontrado siempre en Costa Rica. 

Apuntamos a que con toda esta inversión que se ha hecho, con estas nuevas condiciones, con esta mejora que hemos tenido de manera importante, posiblemente este espacio venga a hacer más bien un ejemplo para la región en lo que es la atención humanitaria, las condiciones que aquí se están planteando son condiciones que me atrevería a decir no existen a nivel de la región y en el transitar de estas personas en ninguno de los otros países. Realmente este espacio vendría a ser más bien una flor en el ojal en lo que es atención humanitaria para Costa Rica, para estas poblaciones”, concluyó Allan Rodríguez.