
El fútbol tico de primera división tendrá sus dos próximas fechas a puerta cerrada por decisión del Consejo Director de la Unafut en respuesta al decreto que ordena tomar medidas por la pandemia del coronavirus.
Más allá de que los aficionados no podrán apoyar a su club favorito hay miles de afectados, ellos son los que tienen puestos de comida en estadios y en eventos deportivos, así como los que venden en las gradas.
DOÑA EIDA NO SABE QUÉ HACER
Uno de los casos es doña Eida Torres, a quien todos conocen como Loly. Ella vende productos de paquete, chifrijos, pizza, café y refrescos en el Saprissa, Estadio Nacional y algunas veces en el Palacio de los Deportes, además se pone las pilas en conciertos.
“La verdad es que estamos demasiado preocupados, no es solo nosotros. Ya estábamos hasta en Expomóvil vendiendo comida a los que iban a armar los stands. No sé qué cree el gobierno, pues estamos en crisis económica, mucha gente sin trabajo. En mi caso tenía 28 años de trabajar en el Restaurante y Bar Chelles. Tengo 51 de edad y me quedé sin trabajo. Era lo único para comer y pagar deudas. Era salonera”.
Cuenta que junto a sus compañeros desde hace 12 años lo administraban, pero ya no aguantaron tanta deuda, el IVA y San José que está muy peligroso.
Volviendo a las ventas aduce que hay eventos muy buenos como por ejemplo los X-Knights, pues son muchas horas y hay mucho movimiento de personas.
No sabe ni qué hacer. “Estas situaciones lo hacen a uno cometer una locura, una mujer con 51 años, quién me va a mantener”.
Revela que en el Saprissa cobran un porcentaje, mientras que en el Nacional depende del empresario, el tipo de artista y la cantidad de gente. En Zapote deben pagar un monto fijo. Pensaba ir a la Expo San Carlos, pero ya no sabe qué va a pasar. “Dicen 15 días, pero esa no es la solución”.
CONTRA EL GOBIERNO
“Al presidente se le ocurrió la buena idea de paralizar el país. Trabajamos con comida y aunque trabajáramos con agua que no se vence, dónde vamos a comer, dónde tiene los pies este gobierno, dónde tiene la cabeza. Cuando su presidente salga en este país no van a quedar pobres, pero es porque ya nos mató de hambre a todos. Está peor el virus de la delincuencia y nadie hace nada”, dice esta mujer que conoce del negocio hace 28 años.
¿Y LAS SODAS?
Gerardo Chavarría tiene sodas en los estadios Alejandro Morera, José Joaquín “Colleya” Fonseca y Eladio Rosabal. Vende perros calientes, hamburguesas, empanadas y en general comida rápida. Rescata que hay muchos afectados.
“Ya venían bajas las ventas y poco público en los estadios, pero cerrar 15 días entre los tres equipos hablamos de 3 a 4 partidos. Es muy significativo y de ese trabajo dependen muchas familias. El problema es que la gente no se da cuenta y no visualiza que detrás de eso hay madres solteras, amas de casa, jefas de hogar que trabajan una o dos veces por semana y ese era su único ingreso y no tienen ni con qué mantener a la familia”.
Repasa que lo más oportuno era trasladar las fechas, pero el problema más grande es que cuantos más días pasan más gente sale afectada. “Estamos tapando el sol con un dedo. La desgracia viene por la falta de controles en aeropuertos y que no hay controles higiénicos”.
Espera lo peor, al igual que doña Eida. Él dice que “se va a hacer una pandemia pero de robos y gente desesperada por querer comer”.
Para los próximos 15 días perderá por lo menos 9 actividades. “Ojalá no pase más de 15 días, sino es una quiebra técnica que nos hacen”.
Informa que un juego bueno les puede dejar ¢800 mil. “Tengo casi 60 años de edad y 25 de vender, nunca había vivido esto”.
GABAS ENTRE LOS AFECTADOS
Otro que no va a poder trabajar es el exvolante manudo Pablo Antonio Gabas, quien desde hace una década vende choripanes, sándwiches de carne y refrescos en el estadio rojinegro.
“Esto afecta un montón porque muchas familias dependen de este ingreso. Tenemos personas que nos dan los insumos, el pan, el chorizo, las servilletas, los vasos, los que los preparan y los que los venden. Lo que llama la atención es que los clubes, en este caso Liga Deportiva Alajuelense, no toman en consideración eso, sino que ellos siguen cobrando como si el partido se estuviera jugando normal. No se ponen en lugar del propietario”, dice Gabas.
En este caso se debe pagar una mensualidad, pero indica que lo cobran incluso cuando no hay torneo.
“Ahora con estos problemas de pandemia ellos han hecho caso omiso a lo que les hemos formulado de que nos obligan a pagar aunque no habrá ingreso. Enviamos un correo electrónico, pero la parte legal de Liga Deportiva Alajuelense y su gerente financiero nos dijo que hay que pagar igual”.
Indica que la mayoría de vendedores es gente sencilla y trabajadora, gente que tiene esto como su fuente de trabajo”. Acepta que hay que hacerles caso a las autoridades de Salud para que no se extienda este mal.