Vecinos de Guanacaste piden mejores calles y más oportunidades de empleo

Jóvenes se van a vivir al Valle Central por falta de trabajo

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Guanacaste, el corazón del turismo costarricense y símbolo de identidad nacional, vive hoy una realidad que no aparece en las postales de las playas ni en los discursos de gala de cada 25 de julio.

Mientras las autoridades celebran la Anexión del Partido de Nicoya, los habitantes de las zonas rurales denuncian un abandono estatal que se traduce en caminos intransitables y una falta de oportunidades que obliga a los jóvenes a migrar al Valle Central.

Calles de lastre

En la comunidad de Quebrada de Nicoya, el asfalto es una promesa incumplida. 

Los vecinos relatan que lo que alguna vez la Ruta Nacional 907 fue pavimentada, hoy es un camino de lastre que destruye vehículos y afecta la salud respiratoria de las familias por el polvo constante. 

Ante la ausencia de cuadrillas del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), son los mismos pobladores quienes han tenido que realizar pequeñas labores de reparación.

Lourdes Guevara, vecina de la zona narró con detalle el esfuerzo físico que implica vivir en una ruta olvidada.

“Yo era la que ponía toda la piedrilla de ahí a echarla en los huecos para que no se destruyeran tanto los carros, porque viera cómo pasaban esos carros”, dijo la mujer.

Esta labor comunal, aunque heroica, evidencia la falta de intervención oficial en una provincia que exige más desarrollo y apoyo.

La frustración aumenta al recordar que las condiciones antes eran mejores, pero el mantenimiento inadecuado empeoró la situación. 

“Estaba pavimentado, pero lo desbarataron y no echaron nada”, denunció Víctor Fonseca, adulto mayor, vecino de Quebrada Honda.

Falta de trabajo

El segundo pilar de la denuncia vecinal es la crisis laboral. A pesar de ser el polo turístico del país, la riqueza no llega a los hogares de las comunidades rurales. 

Los residentes explican que conseguir un empleo formal es una tarea casi imposible, lo que obliga a la población a la informalidad o al autoempleo como medida de supervivencia.

“Sí se consigue, pero en realidad es muy poco el empleo que hay acá. Cada uno busca su propio negocio para salir adelante y defenderse”, mencionó Adriana Guevara, cocinera de una escuela de la zona.

Esta carencia de fuentes de ingresos estables provoca un fenómeno migratorio, ya que los jóvenes abandonan sus raíces para buscar sustento en la capital. 

Un habitante local describió la desoladora situación demográfica que enfrenta la provincia. “La gente aquí ha emigrado para San José. Aquí estamos nada más casi que toda la persona adulta. 

Yo soy adulto mayor, yo tengo una ‘pensioncita’ y sobrevivimos con eso”, sentenció Víctor Fonseca.


Vehículos se dañan por problemas en la carretera.
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