
Por Lcda. Karen Ibarra Cuevas, Decana de la Facultad de Nutrición de UCIMED
La salud no siempre se construye con decisiones grandes. A veces empieza con algo tan simple como lo que ponemos en el plato cada día. Comer variado y natural no es una moda, es una forma concreta de cuidar uno de los sistemas más influyentes del cuerpo, el intestino.
Hoy sabemos, gracias a la investigación científica, que el intestino alberga millones de bacterias que cumplen funciones esenciales. Participan en la digestión, producen compuestos beneficiosos y se comunican con el sistema inmune e incluso con el cerebro. Este ecosistema, conocido como microbiota, depende en gran medida de lo que comemos.
Cuando la alimentación se vuelve repetitiva y basada en productos ultraprocesados, este equilibrio se empobrece. Es como un jardín al que siempre se le da lo mismo, pierde diversidad y se vuelve más vulnerable. En cambio, una alimentación variada que incluya frutas, vegetales, leguminosas, granos enteros, semillas y alimentos frescos, favorece una microbiota más diversa y resiliente.
No se trata de perfección, sino de diversidad. Incluir colores distintos en el plato es una forma sencilla de lograrlo. Un día añadir frijoles, otro día lentejas; combinar vegetales crudos y cocidos; elegir frutas de temporada. Cada alimento aporta distintos tipos de fibra y compuestos que alimentan a diferentes bacterias beneficiosas.
En la vida cotidiana, esto puede ser más fácil de lo que parece. Cambiar el arroz blanco por arroz integral algunos días, agregar una porción de ensalada al almuerzo o incluir una fruta en la merienda son pequeños gestos que suman. Incluso variar el tipo de desayuno a lo largo de la semana puede marcar una diferencia. Diversos estudios han mostrado que dietas más diversas se asocian con mejor salud intestinal y menor riesgo de enfermedades crónicas. No es un cambio inmediato ni mágico, pero sí un proceso constante que el cuerpo agradece.
Al final, el intestino habla, aunque no siempre lo escuchemos de inmediato. Se manifiesta en la energía, en la digestión, en cómo nos sentimos día a día. Apostar por alimentos naturales y variados es una manera de cuidar ese equilibrio interno.
Porque cuando nutrimos bien nuestro cuerpo, también le damos las condiciones para funcionar mejor y acompañarnos con salud a lo largo del tiempo.