
Guillermo Calderón Hernández, distribuidor de DIARIO EXTRA y de 82 años de edad, fue atacado por dos desalmados, quienes lo dejaron al borde de la muerte para quitarle ¢260 mil.
El hombre, conocido como “Caroli”, vive en un cuartito en Dulce Nombre de Coronado y fue allí donde los “sangre e\’ chancho” prácticamente lo dejaron en agonía a punta de trompadas. También le golpearon la cara con una piedra.
Calderón recibió al chofer del carro repartidor del periódico y posteriormente entró a su cuarto para armar los paquetes que debía repartir en las pulperías del barrio.
Una vez terminado su trabajo, regresó a casa y fue en ese momento cuando lo interceptaron los pillos que lo recibieron con violencia extrema, para meterlo a su hogar y perpetrar su golpe.
Los cacos ingresaron a la fuerza al pequeño y humilde aposento y tras amedrentarlo usando la fuerza empezaron a buscar objetos de valor, entre ellos un cuadro valorado en ¢200 mil, además de ¢60 mil que andaba en la billetera y un teléfono celular.
Mientras eso pasaba, uno de los delincuentes amarró al adulto mayor con las manos hacia atrás y cuando lo tenían inmóvil e indefenso empezaron a darle golpes sin compasión.
No satisfechos con la paliza y al verlo en el suelo amarrado, uno de ellos agarró una piedra del patio y le dio en varias ocasiones hasta desfigurarle la cara.
COMPAÑERO LO ENCONTRÓ
Calderón quedó mal, no podía gritar para pedir ayuda y los desgraciados se fueron del lugar caminando como si hubieran pateado un saco de papas, con total indiferencia siguieron su camino.
El que se llevó la desagradable sorpresa de encontrarlo fue su amigo y compañero de labores, Jeffry Calvo, quien al no escucharlo en la mañana fue a buscarlo a casa y lo encontró ensangrentado, praćticamente inconsciente y amarrado al balcón.
“Me parece que es un acto muy cobarde lo que hicieron con “Caroli” él tiene 20 años de trabajar para DIARIO EXTRA, y este viernes después de que distribuir los periódicos observé los pies de mi compañero colgando del balcón, subí a toda prisa y lo encontré con su rostro destrozado, le solté las manos y de inmediato llamé a la Cruz Roja. En pocos minutos los socorristas llegaron y lo trasladaron en condición delicada la hospital Calderón Guardia.” dijo Calvo.
Al lugar de los hechos se presentaron los efectivos policiales quienes realizaron un rastreo de los sospechosos pero no fue posible dar con el paradero.
El caso se encuentra en manos de los agentes del Organismo de Investigación Judicial ( OIJ).