Vapulean conductor por atropellar madre e hija

Una turba enardecida vapuleó la noche del martes al conductor de un automóvil luego de atropellar a una madre y su hija de 10 años, chocar 3 motos, 1 automóvil y arrastrar a un motociclista 3 kilómetros. El caótico trayecto se inició en las inmediaciones de Sabana Sur, cerca de la Contraloría General de la […]

Una turba enardecida vapuleó la noche del martes al conductor de un automóvil luego de atropellar a una madre y su hija de 10 años, chocar 3 motos, 1 automóvil y arrastrar a un motociclista 3 kilómetros.

El caótico trayecto se inició en las inmediaciones de Sabana Sur, cerca de la Contraloría General de la República, donde el hombre de apellidos Leiva Orozco levantó al motorizado.

Gustavo Elizondo quedó prensado con su motocicleta en el guardabarros del Hyundai Accent, por lo que se sujetaba a la tapa del automóvil para no caer y morir.

El conductor del automóvil siguió manejando erráticamente en dirección a Hatillo con Elizondo en la tapa ante la mirada atónita y los pitos de los demás conductores indicándole que se detuviera.

Más adelante Leiva Orozco chocó a dos motociclistas y una mujer que viajaba con su hija de 10 años, además colisionó otro vehículo liviano, todo en menos de 8 minutos, en los que se brincaba altos y semáforos, hasta se les metía a los buses.

Jorge Madrigal, subjefe de la Fuerza Pública de San José, narró a DIARIO EXTRA lo sucedido y explicó que lo detuvieron.

“Recibimos la llamada y nos dirigimos hacia Hatillo, interceptamos al conductor en las cercanías de la rotonda del Rancho Guanacaste, donde ya se había detenido y lo estaban vapuleando varias personas”, declaró.

Las autoridades debieron intervenir y mantener al hombre bajo custodia policial hasta que llegaran oficiales de la Dirección General de la Policía de Tránsito para practicarle la alcoholemia.

 

MINUTOS DE TERROR

 

Elizondo, el motociclista que viajó en la tapa del carro más de 3 kilómetros, aseguró que vivió momentos de terror y le pedía a Dios que lo protegiera porque Leiva Orozco no se detenía.

“Yo venía saliendo del trabajo y llegó un señor que creo estaba drogado, me tiró el carro encima, pegué la llanta contra el bumper de él y me trajo arrastrado desde la Contraloría hasta Plaza América”, narró.

“Él iba invadiendo carriles, tirándosele a los buses y los carros. Esto fue para que yo estuviera muerto, pero Diosito me cuidó. Al señor lo golpearon todo”, manifestó aún asustado el motociclista.

A la mujer y la niña las trasladaron al Hospital San Juan de Dios para que se les valorara, pues solo presentaban golpes leves.

 

NO IBA BORRACHO

 

Aunque a Leiva Orozco lo vapulearon por supuestamente conducir en estado de ebriedad, la alcoholemia que le hicieron los oficiales de tránsito dio negativo.

En apariencia el conductor padece de diabetes y sufrió una descompensación mientras manejaba, esto hizo que perdiera la conciencia de lo que sucedía mientras estaba tras el volante y decía que no recordaba nada.

De acuerdo con Thaís Mayorga, especialista en enfermedades no transmisibles del Ministerio de Salud Pública, es probable que ese padecimiento origine acciones de este tipo, pero no es tan común.

“Cuando un diabético sufre una cetoacidosis puede darse una disminución del estado de conciencia, haciendo que se entre en un letargo y la persona se desubique por completo en la pérdida de la razón”, explicó.

 

NO ARRESTARON CONDUCTOR 

 

Tras lo sucedido y realizarle la alcoholemia, que dio negativo, los oficiales de tránsito no tuvieron motivo para detener a Leiva Orozco y trasladarlo al Juzgado de Flagrancia.

Minutos después sus familiares llegaron por él para llevárselo y que recibiera la atención médica necesaria debido a la enfermedad que padece.

De hecho, la Policía de Tránsito determinó que cada persona debía presentar la denuncia por los choques y atropellos para que sea el Juzgado de Tránsito quien determine su culpabilidad.

El frente del Hyundai Accent quedó destrozado, por lo que una grúa debió llevárselo para que lo valoren, luego de tomarle las fotos que servirán de prueba en un eventual juicio.Un evento similar se registró en 2009, cuando el presentador de televisión Alejandro Rueda atropelló a cuatro personas, entre ellas una niña de 2 años, en las inmediaciones de Ciudad Colón.