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La nueva Asamblea Legislativa está integrada en un gran porcentaje por distinguidas damas de diferentes edades y condición social; unas académicas, otras con oficios técnicos. Aunque eso ha sido criticado por muchos, desde mi perspectiva eso es muy positivo, ya que tendrán la visión de las verdaderas necesidades de los lugares que representaran en el Parlamento.
La nueva era política costarricense, nos da esa visión femenina al ser nombrado también el gabinete del presidente electo Alvarado Quesada un número importante de distinguidas damas en los diferentes ministerios, instituciones autónomas y demás entes de escogencia del Ejecutivo.
La visión de la nueva República después de 1949, en que gracias al caudillo José Figueres Ferrer las mujeres empiezan a tener importancia en la escogencia de nuestros gobernantes, dado que se firma la ley para que puedan votar. Sin embargo, durante décadas fueron invisibilizadas en puestos del poder ya que esos cargos han sido ocupados en una mayoría muy marcada por varones. Van surgiendo nombres en la política costarricense que empiezan a dar señales de lo que estamos viviendo en este nuevo cuatrienio. Aunque sé que voy a omitir muchos nombres, por lo cual ofrezco disculpas anticipadas, dentro de ese grupo de damas podemos mencionar figuras que han destacado en los cargos para los cuales han sido electas o designadas.
Una de ellas Gloria Bejarano de Calderón, primera dama de la República de 1994-1998, quien funda el Museo de los Niños en las instalaciones de lo que fue la abominable Penitenciaría Central. Rose Mary Karpinsky en 1986, durante la primera administración de don Óscar Arias Sánchez, es la primera mujer que asume la Presidencia del Congreso en Costa Rica. La segunda en ocupar ese cargo fue Rina Contreras en el año 2000, durante el gobierno del don Miguel Ángel Rodríguez. Nótese la cantidad de tiempo que tuvo que pasar, 18 años, para que el pasado martes 1° de mayo volviera una dama a la presidencia del primer poder de la República. Se trata de la distinguida abogada Carolina Hidalgo Herrera, diputada del partido oficialista, que a pesar de no tener mayoría en el Parlamento, logró un consenso histórico uniendo diferentes fuerzas para ocupar ese importante cargo.
No podemos obviar en esta columna la lucha incansable que dieron ciudadanas distinguidas como Carmen Lyra y Francisca “Pancha” Carrasco Jiménez, entre muchas otras que libraron luchas a favor de valores costarricenses. Cabe mencionar además nombres de respetables damas que han destacado recientemente como el caso de la jueza internacional Elizabeth Odio Benito, y en el 2010 la primera presidenta de la República, la señora Laura Chinchilla Miranda y otras que ocupan altos cargos en las esferas políticas internacionales.
La elección de Epsy Campbell como vicepresidenta de la República para los próximos cuatro años, representa un mensaje positivo, ya que es la primera afrodescendiente en Latinoamérica, en ser elegida en esa posición. Eso da reales señales de rechazo a aquellos absurdos prejuicios que no vale la pena mencionar, donde por la ignorancia de algunos hacían distinciones por el color de la piel. Sin duda don Carlos Alvarado escoge dentro de su gabinete damas capaces, distinguidas, con gran entereza y dispuestas a servir a Costa Rica. Quiero hacer mención entre ellas a una que, para muchos, causa polémica, pero para mí, aunque su línea de pensamiento dista de la mía, aplaudo por su accionar en la pasada Asamblea Legislativa donde fue miembro con resultados muy positivos, dando la lucha en contra de la corrupción. Me refiero al nombramiento en el Inamu de la exdiputada Patricia Mora, quien sin duda alguna realizará una férrea defensa a favor de la mujer.
La mujer, creación de Dios, es y será el balance perfecto de la humanidad. Su sensibilidad e inteligencia innata, sin duda darán buenos resultados en los próximos cuatro años donde debemos dejar nuestros intereses partidarios y politiqueros electorales en función de una nueva Costa Rica, está vez con aroma de mujer.