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Finlandia. (SEP) – El planeta entero está lleno de monumentos dedicados a gran diversidad de cosas, personas, acontecimientos… Algunos no dejan duda de qué representan ni de qué se trata el homenaje, sin embargo entre tanta creatividad no faltan aquellos abstractos, que parecieran tener sentido solo en la cabeza de quien lo materializa.
Este es el caso que les compartimos hoy, un monumento muy famoso que a quienes visitan la bella ciudad finlandesa de Helsinki les será imposible pasar por alto porque es uno de los lugares más concurridos por los turistas de todo el mundo. Se trata del monumento dedicado a Jean Sibelius, el famoso compositor y violinista, todo un símbolo local.
Así sea que vayan en visita guiada o por cuenta propia, parece que les resultará difícil omitir este punto y saltarse la famosa foto junto al emblemático rostro que forma parte de la particular obra.
PARQUE Y ESCULTURA
La peculiar escultura fue realizada en un parque local al que se le nombró como el dedicado, igualmente muy cerca también hay un museo donde se encuentra todo sobre la vida y obra del famoso compositor. Un lugar que no está lejos de la costa oeste de la ciudad y según las informaciones recopiladas no hay problema para encontrarlo.
Esta es una zona tranquila, fundamentalmente residencial, que en vida del autor estaba poco poblada, pero donde según dice la historia era habitual encontrarlo paseando, hecho que influyó en su elección para llevar a cabo la construcción del reconocimiento en 1945, cuando se celebró su 80 aniversario, y fue años después de su muerte cuando se pensó en incorporar una estatua importante al parque, para lo cual se realizó un concurso en 1961 y 1962.
Hubo un debate sin precedentes en Finlandia sobre cómo debía ser la escultura, si figurativa o abstracta. La ganadora entre 50 proyectos fue la artista Eila Hiltunen, quien decidió incorporar ambas estéticas realizando un monumento en dos partes, una con el rostro del compositor, mientras que la otra consistiría en un símbolo abstracto formado por una serie de tubos, ambos elementos del conjunto metálicos, elaborados en acero inoxidable.
ELEMENTOS DISTANTES
El monumento se inauguró en 1967, hace más de 50 años, y fue tan polémico como las ideas sobre su creación, puesto que las dos partes que lo conforman están distantes una de otra, pero lo llamativo resultó ser la poca importancia y aislamiento que tenía el rostro del compositor sobre los tubos, los cuales resultaron más grandes y llamativos, colocados a unos cuantos pasos.
Por otra parte, ¿qué significan esos tubos?, se preguntaron los finlandeses, pero la diseñadora nunca quiso compartir su sentido y murió hace unos años sin hacerlo.
A pesar de ello, los lugareños no dejan de suponer varias teorías sobre el particular:
1) Son tubos de órgano, el rey de los instrumentos y símbolo por excelencia de la música.
2) Representa la aurora boreal, el símbolo de la magia del Norte.
3) Son cristales de hielo, como referencia a varias obras del autor.
4) Son un símbolo de los bosques nórdicos (referenciados en la multitud de sus obras).
A lo mejor, tal vez eso fue lo que realmente pretendió la artista, no crear nada concreto y permitir a los visitantes pensar lo que quisieran sobre su significado e inspiración.
Con el tiempo la polémica claudicó y el monumento fue aceptado como un claro homenaje al maestro y una señal de identidad de la ciudad, del país y de la cultura finlandesa.
UNA OBRA CULTURALMENTE IMPORTANTE
Quizá para el que viaja a Finlandia en busca de lugares impregnados de la presencia del maestro este monumento puede decir poco, a pesar de su gran simbolismo y quizá encuentre más oportuno visitar el Museo Sibelius de Turku/Åbo (Museo de la Música de Finlandia, con una sala dedicada al compositor con manuscritos, cartas, fotografías y otros materiales), o su casa natal en Hämeenlinna, y sobre todo Ainola, residencia del músico los últimos 50 años de su vida, donde compuso gran parte de su obra y donde está enterrado junto a su mujer Aino.
La casa se conserva prácticamente igual como la dejó el compositor tras su muerte, con infinidad de recuerdos materiales. Todos los días decenas de autobuses de turistas de los lugares más distantes llegan al parque y el conjunto artístico, sobre el verde césped o la nieve -dependiendo de la época del año- sobre una roca es mostrado con orgullo al ciudadano del mundo.
De hecho, una réplica de menor tamaño se encuentra en la sede de la Unesco en París, lo que denota la importancia cultural que posee la obra.
Se trata de un conjunto de cilindros, colocados armónicamente cada uno a un nivel distinto. Algunos de estos conductos tienen particulares formas por debajo, redondeadas, pero como goteando ligeramente, se podría pensar en que se están fundiendo.