Un fuera de serie

      Conocí a William Gómez en el viejo e histórico periódico La Prensa Libre. Ambos éramos unos muchachos de apenas pasados los 20 años. Unos carajillos soñadores.En aquella Sala de Redacción, junto a sus máquinas de escribir, estaban algunos de los grandes del periodismo nacional y, en el sótano, el periódico se formaba […]

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Conocí a William Gómez en el viejo e histórico periódico La Prensa Libre. Ambos éramos unos muchachos de apenas pasados los 20 años. Unos carajillos soñadores.
En aquella Sala de Redacción, junto a sus máquinas de escribir, estaban algunos de los grandes del periodismo nacional y, en el sótano, el periódico se formaba con lingotes de plomo, antes de pasar a la ruidosa rotativa. En esos años, en las mañanas dominaba el periódico La Nación, aunque don Pepe Figueres y Beto Cañas le hacían la guerra desde La República y luego con la aventura de Excelsior. La Prensa Libre se imprimía después del mediodía y dominaba las tardes, como una fuente de información libre y veraz y no atada a ningún grupo de poder económico y a ninguna línea política. Su total independencia y la búsqueda de la verdad informativa eran su fuerza y la garantía de su ética.
En los pasillos de ese periódico y en los cafés de media tarde, comenzó una entrañable amistad con William que se fortaleció y profundizó con el tiempo.
Muchos años después, en uno de los momentos más críticos de mi vida pública, recurrí a él y en sus manos deposité copia de los informes de inteligencia policial de Colombia que daban cuenta, con 35 citas, sobre las actividades ilícitas de las FARC en nuestro país y las pistas que nos llevaron a capturar y expulsar a la isla de San Andrés a un general criminal de esa guerrilla e incautar una galeta con $500.000 dólares en una casa de Heredia. Frente a muchas amenazas, solo confié en William aquellas pruebas extraídas de las computadoras de las FARC, en que se probaba la presencia activa y permitida, por años, del brazo político internacional de esa guerrilla en Costa Rica.
William Gómez, desde siempre y durante toda su vida, fue un fuera de serie.
Además de periodista, con una extraordinaria visión empresarial dio vida a DIARIO EXTRA y vinculó el periodismo a los mejores intereses de pueblo, fundando y consolidando un grupo informativo de avanzada y gran impacto popular. Tanto que, hoy por hoy, DIARIO EXTRA es el periódico de más circulación y venta nacional, a la vez que una combativa trinchera de información veraz, objetiva y no condicionada por ningún grupo de poder político ni económico nacional.
Esa independencia es su fortaleza y su credibilidad, como el medio de prensa que nació de aquella visión y continúa en el presente, profundizando día a día ese legado al servicio del país, bajo la actual Dirección General de Iary Gómez.
Ese compromiso fue la herencia periodística, empresarial y ética de William Gómez a los costarricenses y, por esa razón, la Asamblea Legislativa, en un acuerdo unánime de todos los partidos políticos, lo declaró Ciudadano de Honor de Costa Rica, en un acto de plena unidad nacional y de profundo reconocimiento patriótico. ¡Honor a quien ese gran honor merece!