Un chavalo comprometido con los principios del PAC es ministro de la Presidencia

La designación de don Sergio Alfaro como ministro de la Presidencia ha caído como agua fresca en el acongojado Partido Acción Ciudadana (PAC) y sin duda pareciera que de entrada también ha constituido para el gobierno una escogencia acertada ante el desastroso manejo político que hasta ahora ha tenido el gobierno de don Luis Guillermo Solís. 

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La designación de don Sergio Alfaro como ministro de la Presidencia ha caído como agua fresca en el acongojado Partido Acción Ciudadana (PAC) y sin duda pareciera que de entrada también ha constituido para el gobierno una escogencia acertada ante el desastroso manejo político que hasta ahora ha tenido el gobierno de don Luis Guillermo Solís. 

 

En un artículo anterior indiqué que hacía bien el Presidente en mantener a don Melvin porque para mí en ese momento era un asunto del que manda aquí soy yo, pero sin duda en los últimos días el señor ministro Jiménez se había quedado sin espacio para maniobrar, debido fundamentalmente a su impericia política, culpa de la que tampoco escapa el Jefe de Estado.

 

Los más felices con la designación de don Sergio Alfaro son los de línea dura, en otras palabras, los militantes del PAC seguidores de la filosofía política de don Ottón Solís, fundador de ese partido político. Todos estos seguidores del PAC coinciden en que don Sergio es un hombre honesto, del riñón del Partido, como lo califica don Henry Mora. Una persona íntegra, comprometida con el proyecto del PAC, según Margarita Bolaños, presidenta de ese partido.

 

“Felicito al presidente Solís por reencontrarse con los principios, los valores y la ética del PAC”, dijo don Ottón Solís. Gabriela Saborío, secretaria del Partido, dijo: “Es un chavalo comprometido con los principios del PAC y el Plan de Rescate; un ciudadano con capacidad de diálogo, enamorado del país y conciliador”. Como se ve, todos parecieran estar felices con este nombramiento, ahora le toca al nuevo ministro no defraudar y hacer las cosas que hasta ahora no han hecho.

 

El nombramiento del nuevo ministro de la Presidencia, don Sergio Alfaro, tiene a lo interno del PAC y del propio gobierno una serie de connotaciones políticas que voy a intentar interpretar. La primera de ellas es sin duda la resurrección del ottonismo, que había sido marginado y casi olvidado no solo dentro del gobierno sino del propio partido, donde el grupo que ganó las elecciones había hecho mesa gallega, ahora pareciera que este rumbo ha comenzado a cambiar y a darle más protagonismo al ottonismo.

 

La otra consecuencia que tiene el nombramiento del nuevo Ministro de la Presidencia es que el gobierno gana porque la actitud crítica y de oposición dura que han tenido hasta ahora el diputado Ottón Solís y su grupo cambiará radicalmente para volcarse en ayuda a uno de los suyos como es don Sergio, quien dijo: “Me siento especialmente ottonista”.

 

La otra lectura que hago de esta designación, de la aventura que ha asumido don Sergio, dejando el puesto de presidente ejecutivo del INS, donde ganaba tres veces más que de ministro y con muchos menos problemas, es que este riego no se corre si no se quiere construir una carrera política, a lo que tiene derecho. Esta es su prueba de fuego y todo dependerá del coeficiente político que nos demuestre.

 

Siempre he sostenido que el ministro de la Presidencia debe tener un pedigrí especial, quiero decir con ello que no puede ser cualquier persona. El ministro de la Presidencia sobre todo debe ser un excelente político, debe saber negociar, debe ceder para recibir, no debe ser intransigente, debe tener toda la confianza del Presidente, a tal grado que cuando hable se entienda que es la voz del Presidente, si no se tiene ese poder, no podrá ser un buen componedor, no podrá ser un buen ministro.

 

La tarea más importante de don Sergio es hacer la cirugía plástica necesaria para restablecer las relaciones con la Asamblea Legislativa, que simplemente no han existido. Creo que don Sergio comenzó bien cuando dijo: “Que hablara poco y escuchara mucho”.

 

Eso es esencial en un político, esa es una confesión de humildad y de inteligencia, ojalá le funcione, este país lo necesita, así como necesita una oposición responsable, que aplique aquella frase bíblica que dice “Hay un tiempo para cada cosa”, en este campo hay un tiempo para ayudar al país y un tiempo para hacer oposición.

 

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