
El brillo y la chispa de Valeria Chavarría se mantendrán vivos por siempre, aseguraron las personas que acudieron a celebrar la vida y el amor de la joven de 17 años.
La muchacha falleció ahogada durante un paseo familiar en playa Dominical, pero, en medio del dolor de su partida y el vacío que deja, su familia asegura que se fue como vivió, llena de amor.
Su madre Karina Blanco recordó que, a pesar de que llegó a su vida hace poco, fue suficiente para impactar la existencia de muchas personas.
“Si hay algo que queremos transmitir es que Vale se fue de este mundo de la misma manera en que vivió, rodeada de amor, no podemos defraudarla”, expresó.
Familia y allegados, en su mayoría, llegaron con ropa morada, el color favorito de la joven, como un homenaje.
En el salón había fotos de Valeria y decenas de arreglos florales que cargaron de color y aromas “la presencia del espíritu de Valeria”, según sus amigos.
Más de un centenar de personas participaron en esta ceremonia especial, cargada de emotividad y llena de recuerdos de cómo esta joven impactó sus corazones.
“Ella llegó a la casa y se convirtió en la luz todo el tiempo. Nos deja un vacío que es imposible de llenar, pero todos sentimos que estará con nosotros”, agregó su madre.
“¡Adiós, mi bella princesa!”
“¡Adiós, mi bella princesa! ¡Adiós, mi niña preciosa! Has dejado un vacío imposible de llenar”, son las líneas de una canción que ofrecieron a la menor y que fue cantada por sus compañeros durante la ceremonia de despedida.
Sus amigos más cercanos relataron todas las historias y aventuras que compartieron y los deseos que tenía esta joven en su último año de colegio.
Una de sus compañeras, en medio de las lágrimas, recordó que el deseo de Valeria era llegar al baile de graduación con un vestido rojo que tuviera un lazo grande.
Algo que la caracterizaba era que, al llegar y al despedirse, daba besos en la frente a las personas que más quería.
Recordaron que cada vez que llegaba a sus pupitres les daba esa muestra de cariño y así lo confirmó su abuela.
“Valeria fue una niña que siempre estaba contenta, siempre tenía una sonrisa, siempre le daba a uno un besito en la cabeza. Disfrutó mucho y tenía gran cantidad de amigos”, dijo su abuela Miriam Piedra.
Al finalizar la ceremonia todos se dirigieron al exterior del salón para liberar cientos de globos morados y blancos, que se fueron perdiendo a lo lejos, para que “alcanzaran a Valeria”.
Agradecimiento total
La familia expresó su agradecimiento a todas aquellas personas que desde el momento que se dio la alerta por la desaparición de la joven acudieron en su auxilio de manera desinteresada.
“Cuando pedimos ayuda fue tan abrumador el apoyo, por eso agradecimos abriendo las puertas. Le pedimos ayuda a todo el mundo, entonces estamos muy agradecidos”, manifestó Blanco.
El mismo criterio expresó Piedra, quien dijo que no esperaban tantas muestras de apoyo.
“Nos sentimos tan amados, tanto aquí como en Dominical, hay tanta gente preguntando por nosotros. Cómo vamos a pagar ese amor tan grande”, finalizó.
Miriam Piedra
Abuela
“Fue una niña que siempre estaba contenta y tenía una sonrisa, siempre le daba a uno un besito en la cabeza. Disfrutó mucho y tenía gran cantidad de amigos”.
Karina Blanco
Mamá
“Ella llegó a la casa y se convirtió en la luz todo el tiempo. Nos deja un vacío que es imposible de llenar, pero todos sentimos que estará con nosotros”.


