Cruzar ríos, recorrer largos caminos y trasladar muestras durante horas es parte del trabajo que docentes y estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) realizan para llevar diagnóstico, prevención y tratamiento contra los parásitos intestinales a comunidades donde todavía persisten focos de transmisión.
La labor cobra especial importancia tras una investigación publicada en 2026 por la UCR, que analizó 4.812 muestras de escolares de 24 distritos del país. El estudio determinó que el 56,4% presentó al menos un parásito intestinal, con mayores concentraciones en zonas como Limoncito, Chirripó, Telire y Sixaola.
“Que hayamos identificado focos activos de transmisión de parásitos intestinales es de gran importancia, debido a que estas infecciones se consideran prácticamente erradicadas en gran parte del país”, explicó el Dr. Javier Mora Rodríguez, microbiólogo de la UCR y uno de los investigadores.
Uno de los lugares donde el equipo universitario ha trabajado es Tanagra, en Sixaola de Talamanca, una comunidad donde cerca del 60% de sus habitantes pertenece al pueblo Ngäbe. Allí, las familias durante años dependieron de pozos que podían contaminarse durante las inundaciones, hasta que, después de un proceso de organización comunitaria, lograron contar con un punto de agua potable.
“Antes de tener ese tubo consumíamos agua de pozo y era peor. Era cuando más casos de esos bichos había”, recordó Ana Beker Bonilla, habitante Ngäbe.
En el territorio Bribri de Telire, donde la UCR encontró una prevalencia de protozoarios intestinales del 62,8%, la respuesta también incorpora los conocimientos ancestrales de la comunidad. Jairo Morales Mora, habitante Bribri y director de la Escuela Wawet, explicó que utilizan plantas medicinales como el “amargo” y recurren al Awá, médico tradicional.
“Hoy vemos a nuestros niños más sanos y contentos”, aseguró Morales.
El trabajo universitario se extiende a 24 zonas del país y suma casi 18 años de recorridos. Durante este tiempo, las iniciativas de Acción Social coordinadas por el Dr. Mora han capacitado a unas 5.170 personas, realizado más de 4.800 análisis de heces y gestionado tratamientos para quienes presentan infecciones.
La UCR advierte que diagnosticar y tratar es fundamental, pero no suficiente, mientras persistan dificultades para acceder a agua potable y saneamiento, también continuará el riesgo de reinfección.



